martes, 30 de julio de 2013

SAGITARIO, EL MES DEL CONDUCTOR


Cuando el Sol entra en Sagitario permanece allí un mes entero y se dice que quienes nacen en dicho mes son sagitarianos. Pero no solo hay personas sagitarianas sino que también hay situaciones sagitarianas, cosas que vemos, cosas que nos pasan, que encarnan esta cualidad del zodíaco. 

Sagitario (noviembre/diciembre) es el mes de los conductores, de aquellos que guían a los pueblos hacia destinos siempre mejores. Entran en esta categoría los docentes, los curas, los políticos, los filósofos…
Todos somos un poco sagitarianos (todos tenemos a Sagitario en algún rincón de nuestra Carta Natal), por lo que todos somos un poco docentes, un poco filósofos, un poco curas, un poco conductores políticos… y un poco españoles…

España es un país muy sagitariano. La conquista, la colonización, la cruz y la espada, son símbolos muy sagitarianos. Sagitario es el signo de las creencias, la religión, los fanatismos, la fe, las convicciones... Sagitario es el signo de la EXPANSIÓN (por eso muchos sagitarianos le dan lindo al paladar y se expanden pero a nivel calórico), pero esa EXPANSIÓN, esa posibilidad de comprensión y ampliación de la conciencia, cuando se vive de forma baja se transforma en INVASIÓN, COLONIZACIÓN, FANATISMO, INTOLERANCIA. Hay un dicho que viene de las guerras entre protestantes y católicos: “A Dios rezando y con el mazo dando”. 
En el mes de Sagitario, pensemos en todas aquellas posturas de intolerancia que asolan el planeta. Pensemos en nuestra propia invasión al derecho ajeno a ser y existir en autodeterminación y libertad. No nos expandamos en calorías, no nos expandamos en querer colonizar las conciencias. Busquemos la expansión que este hermoso sol sagitariano nos ofrece: la de elevarnos por encima de la historia y avanzar con fe y resolución. 


-El Menos Indicado-

Pablo Daniel Salinas
Astrólogo

ESCORPIO: EL MES DE LOS MAGOS.

En noviembre  el sol entra en Escorpio. Como siempre digo, lo que pasa en el cielo se refleja acá en la tierra, lo que quiere decir que lo que pasa entre los planetas y las estrellas crea un clima en nuestra sociedad, un clima que se siente y se respira. 
Que el Sol entre en Escorpio crea un clima de cambios pequeños y no tan pequeños a nivel individual y social. 

Escorpio es el signo del poder, pero también de la ilusión y la magia. No pensemos, cuando hablamos de magia, en brujas y gnomos. Pensemos más bien en los magos que tenemos más a mano: los magos del márketing y el consumo, los magos de los números, los banqueros, las multinacionales monopólicas... todo ello también está regido por el signo del escorpión. 
Es en este mes en el que debemos poner especial atención en aquellas situaciones en las que alguien que tiene el poder (o que quiere tenerlo) pone en acción todas sus fuerzas para seducir al público incauto. Cuando una entidad crediticia (Escorpio) nos ofrece un crédito a intereses usureros, estamos sin dudas bajo un influjo escorpiano. 
El ocho de noviembre de este año, algunas personas que están en el poder (económico, mediático, empresarial) planean una marcha anti-oficialista que iría en contra del modelo nacional y popular. 
Esos magos de los medios, como cualquier otro mago, presentan al público ciertas imágenes, ciertos eslogans y cierta efervescencia para arrastrar a los distraídos tras de sí. 
El sol en Escorpio nos viene a advertir sobre esto: CUIDADO CON LOS MAGOS, cuidado con los embaucadores, con los que manipulan la realidad en beneficio de sus propios intereses. 
Hay que tener cuidado porque cuando Escorpio tiene cuórum se puede caer en sus fauces, en las fauces de unos vampiros que seducen y atrapan, pero que lo único que quieren es vivir a costa de la energía vital de los pueblos. Eso son las multinacionales, el FMI, los fondos buitres de los que venimos escuchando mucho en estos días. 
¡A estar atentos! Los magos e hipnotizadores se ponen en acción, y quieren el poder, pero, sólo lo obtendrán si aplaudimos su función y, lo peor, si les creemos.

-El Menos Indicado-

 Pablo Daniel Salinas-
Astrólogo Voluntarista

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lunes, 29 de julio de 2013

LIBRA, EL MES DEL PRÓJIMO



Septiembre es el mes de la primavera. Acá, en el hemisferio sur del planeta, en estas fechas tenemos al Sol en el signo de Libra. Sí, si miramos al sol durante estos treinta días, debemos saber que el signo de Libra está detrás del astro rey hasta el 20 de octubre. Es por eso que decimos que los que nacen entre el 20 de septiembre y el 20 de octubre son librianos. 
Podemos decir entonces que este mes hay un clima libriano, Libra en el aire, en la piel y en la mente. Y Libra es el signo, entre otras cosas, del prójimo. Cuando el Sol está en Libra nos sucede que podemos sentir que el otro existe, que nuestro prójimo está ahí y que no es igual a nosotros. Libra es el signo del amor y el amor consiste no solo en dar sino en que nos demos cuenta que el otro es un verdadero otro, con sus gustos, con su modo de ser, con su manera de hablar y de existir.
Cuando Libra está “despejado” en la mente y en el corazón, valora al prójimo tal cual es y se alegra por todo lo bello que él pueda tener. Pero cuando Libra nos agarra mal, entonces nos fijamos en el de al lado con ojos inmaduros y egoístas que le exigen a la pareja o al socio todo aquello de lo que uno carece. Ahí es cuando Libra nos hace mostrar nuestro lado fascista, ese que quiere ver un mundo uniforme, estático, armonioso en el que todos pensemos igual, hablemos igual, y existamos de manera uniforme, sin variedad ni cambio.
Libra nos invita a buscar la armonía y la felicidad sin olvidarnos que el vecino es otro que no tiene por qué ser como yo. Respetar al otro y su forma de ser, enamorarse de un semejante/diferente (no igual) es una hermosa experiencia que Libra nos invita a vivir.
Este mes podemos aprovechar para contemplar en los otros no aquello que nos imaginamos que es lo mejor sino a contemplar al prójimo tal cual es y valorarlo en su completud. El mes de Libra es el mes en que podemos, con más facilidad, salir de nosotros mismos para descubrir al que tengo al lado.
Si nos tomamos ese trabajo, habrá mucho que descubrir.

-El Menos Indicado-

Pablo Daniel Salinas-
Astrólogo Voluntarista


domingo, 28 de julio de 2013

SOL EN LEO

Siempre tuve piedad de los demonios, tanto en la época de los exorcismos como en la de las abreacciones. Algún tipo de solidaridad me unió siempre a los seres del inframundo (o a su idea). Porque, de un modo efectivo, también yo, también nosotros hemos sido expulsados de la presencia del Uno.

Con el Sol en Leo, el signo de la luz, el signo de la claridad, la individualidad, cabe preguntarse por esos úteros que hemos dejado, de los que hemos nacido, que nos han parido.

Antes de Leo, está Cáncer. Cáncer es un signo de agua, femenino, materno, oscuro y cálido. De esa oscuridad mágica, clánica, familiar, nos eyectamos hacia la individualidad. Nos vamos de casa, saltamos el umbral de la vagina de mamá, salimos del portón de casa, decimos “chau”, nos lanzamos al mundo con paso luminoso y prepotente; ahí estamos en Leo, decimos: ESTE SOY YO.

Pero salir de la oscuridad de Cáncer y pasar a la luz de Leo es no solo superación sino negación. Recordemos que Leo está ciego, que Leo no existe para sí mismo sino para los demás en el sentido de mostrarse, exhibirse.

Así Leo exhibe todo su Yo, su sí mismo. ¿Cuál es el precio? Exorcizar. En la Edad Media, todo era Cáncer. El mundo era Cosmos, todo era símbolo y magia, el mundo estaba cargado de psiquismo religioso y espiritual, intrafamiliar, clánico (Cáncer). Con el advenimiento del protestantismo (Leo) toda esa cosmogonía se desarma, se iluminan las zonas oscuras, la fe pasa a ser individual (Leo), independiente (Leo) y Lutero propondrá la salvación individual en vez de colectiva. Leo era la puerta para Virgo (Capitalismo y Ciencia).

Pero, decía que Leo es negación, exorcismo de todo lo mágico, de toda comunión, de toda el ánima mundi, del Brahmán.

Pero el Brahmán está ahí, oscuro e irracional, desordenado, combatido por los guerreros de la luz que en su cruzada contra la oscuridad se mutilan a sí mismos, se escinden de ese psiquismo poblado de demonios, dulces ricos demonios, pulsiones del hambre, de la sexualidad…
Leo es negación de esa rica oscuridad que nos habita.


Consejo del día: no encendamos todas las luces. Dejemos un espacio digno a las obras de la carne, una puerta al submundo, una posibilidad a la magia, el desorden, la dicha.



-El Menos Indicado-

sábado, 19 de enero de 2013

ENCÍCLICA SOBRE ACUARIO- Cercenatur Caput


*Por Pablo D. Salinas

Al que está sentado en el trono

¿Qué o quién es el Absoluto? Muchas respuestas se han intentado respecto de esta pregunta y ésta no será una de ellas. Para disertar sobre lo celestial ya tenemos a un sinfín de eunucos que dedican su vida a tal fin y que inquieren al cosmos y a su silencio por el sentido de las cosas.
¿Por qué me animo yo a iniciar esta encíclica sobre el signo de Acuario con una pregunta que no corresponde a las cosas sino a las no-cosas? Porque Acuario es la negación de las cosas.
Dícese de Acuario que es un signo de aire. Para los astrólogos existen cuatro elementos a los que se circunscriben todas las cosas: Tierra, Agua, Aire y Fuego. Acuario pertenecería a los signos de Aire junto a Géminis y Libra.
El Aire es un elemento que despeina el cabello, descuaja los cedros del Líbano, transmite el Prana de los yoguis, transporta las huestes demoníacas inspiradoras del mal para los apóstoles y profetas (siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobedienciaCarta a los Efesios 2, 2-3), y está habitado por entidades angélicas para los newagers.
El Aire representa lo etéreo, el mundo de las ideas platónicas, el más allá del horizonte que inspira ideas de infinitud, libertad y transparencia.
Acuario, que es un signo de Aire, tiene correlación directa con el cielo al que también asociamos con el aire. Esta no es una idea nueva: para el protestantismo El CIELO se corresponde con el aire como lugar en el que habita Dios (“Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” 1ª Tesalonicenses 4, 17). En el aire ondean las banderas, se desplazan las aves, descansan las ideas.
Pero, ¿qué ideas? ¿qué dioses? Acuario es a cada uno su propia idea final sobre la existencia. ¿Cuál es el valor Absoluto que rige la vida de los hombres? ¿Cuál es su Acuario? Para algunos será el amor; para otros, el dinero o el poder; para otros, la fuerza, la valentía, el coraje; para otros, el valor absoluto será el placer o la renuncia, las posesiones, la belleza, el saber, los dioses, la naturaleza…
Un valor absoluto es un principio que rige todos los aspectos de la vida de una persona. ¿Por qué? Porque somos como una flecha (Sagitario) disparada al infinito (esta idea tampoco es nueva: ya la había dicho San Agustín de Hipona), como un cohete que una vez disparado sigue una dirección, va como hacia algún lugar, aunque no se llegue nunca a ese puerto. Algunos han dicho que ese lugar hacia el que se corre es la felicidad. Otros dijeron que el mismo es una idea que se tiene sobre el mundo y sobre sí mismo y que se trata de realizar. Otros han hablado de una entelequia, es decir, de una forma final que habita en el pensamiento y que uno quiere concretar en sí mismo para darle sentido a la existencia. El Valor Absoluto es aquel por el que hacemos todo lo que hacemos, pensamos todo lo que pensamos y está hecho de nuestras propias aspiraciones, nuestra propia concepción de lo que es mejor o superior.
No nos han faltado películas o historias que muestren a un guerrero venerando la imagen de algún antepasado guerrero famoso por sus hazañas. Ese hombre venera el retrato de otro hombre en el que residen los valores que para él son supremos. O el niño que venera a sus superhéroes, o el fan devoto de su artista preferido, o el culto a los próceres, a los santos, a los dioses antiguos, ¡y hasta a los mismos valores! (libertad, igualdad, fraternidad).
Acuario es ese estante vacío en el que depositamos la imagen de aquello que creemos que es lo mejor de lo mejor, mejor que nosotros, mejor que todos, mejor que el mundo, mejor que la pobre vida que se vive al lado de eso que siempre es mejor.
Pero Acuario, el cielo, no está habitado por algo/alguien. Acuario es un trono vacío en el que nosotros mismos (sea individualmente, sea colectivamente) depositamos una imagen a la que adorar, un valor que defender, una idea que sostener, una verdad, una luz que se siente en ese trono y le dé sentido a nuestra vida.
Algunos sentarán en ese trono a Dios; otros a la Energía Cósmica; otros al placer, al trabajo, al coraje, a la belleza, la fuerza, el poder… Pero Acuario no será ninguno de ellos, Acuario no tiene rostro (no es Leo, su opuesto, que tiene rostro, individualidad, identidad), porque Acuario no es el que se sienta en el trono, sino el trono mismo. Porque Acuario es siempre privativo, es decir, es una ausencia allí donde hay posibilidad de presencia. Pero una vez que ALGO se hace presente (Leo es la presencia), Acuario deja de ser Acuario, o dicho de otra forma, la COSA se expande hacia el VACÍO, y ese vacío conquistado por la cosa deja de ser vacío para ser COSA. Podría decirse que el VACÍO, pensado así, también es una cosa, pero nos olvidamos que nuestra capacidad intelectual no está apta para pensar o admitir el vacío. Eso es ya un indicio de cómo el vacío nos es totalmente ajeno, como ajenos serán los dioses, los santos, los héroes, los próceres y los valores que preconizamos con tanta ligereza.
El trono vacío, el estante vacío, es un punto que nos llama a la creatividad. ¿A quién sentamos ahora en el trono? ¿A quién ponemos en el estante? También podemos comparar a Acuario con un portarretratos: se compran vacíos (o con una imagen vacía de significado, es decir, comercial) y están listos para ser habitados por la efigie de nuestro objeto más preciado (sea éste real, imaginario o ideal). Pero fíjense que los portarretratos vienen vacíos (de significado, al menos) y somos nosotros los que los llenamos de algo significativo. Eso significativo que ponemos en el portarretratos no es significativo para todos sino sólo para nosotros. Somos nosotros los que hemos cargado de significado (de cierto significado y no de otro) a la cosa. La cosa no significa por sí misma sino que nosotros elegimos atribuirle esa significación. La foto de ese muelle que tienes en el portarretratos que está sobre la biblioteca no significa nada para el visitante. Si él te pregunta, tú interpretarás su significado; le dirás que es el muelle del que partió tu padre la última vez que lo viste antes del naufragio… El mismo muelle en otros portarretratos en otras casas otros significados tendrá, efectivamente. Somos nosotros los que deliberadamente atribuimos significado a las cosas, y también somos nosotros los que al más importante de esos significados colocamos en el portarretratos más sobresaliente de la casa. Somos nosotros los que sentamos a un rey en el trono. Somos nosotros los que decimos que Dios es Dios y que él es lo más importante en nuestras vidas. Otros dioses en otros corazones y en otras culturas, otros ídolos y efigies, otros próceres, otros valores que determinan la conducta, que orientan el camino y que nos hacen caminar con esperanza de porvenir.
A este efecto conviene citar a modo de ejemplo el mito del pueblo hebreo vagando por el desierto cuarenta años en busca de la tierra prometida. Habían salido de Egipto guiados por el caudillo Moisés y Dios les había prometido llegar a una tierra de la que manaba leche y miel. A esta patria le llamaron la Tierra Prometida. Caminaron cuarenta años dando vueltas en el desierto (se dijo que esas vueltas eran para purificar al pueblo de las idolatrías adquiridas en su estadía en Egipto). Caminaron llenos de esperanza y no exentos de dificultades. Tuvieron hambre, calor, sed, sufrieron el azote de la enfermedad, pero se mantenían firmes en la esperanza de alcanzar la tierra que hoy para los cristianos equivale a un cielo. Su marcha tenía un sentido. Hasta ahí estamos en Sagitario. Sagitario es el signo del flechador que apunta al cielo (Acuario). La flecha sale disparada a la nada (Acuario) pero avanza como si tuviese un sentido, es decir, un lugar al que llegar, un blanco en el que aterrizar. El pueblo hebreo lo mismo avanzaba como si tuviese delante de sí un destino.
Pero resultó que una vez llegados a la “tierra prometida”, ni leche ni miel sino cardos y espinas. Ninguna patria sino un terreno habitado por otros pueblos, otras culturas con las que habrían de convivir hasta asimilarlas o vencerlas. Nada de patria eterna al pueblo elegido sino un terruño disputado por imperios más fuertes que no tardarían en derrotarlos, invadirlos, saquearlos, subyugarlos, deportarlos y dispersarlos para siempre. Hasta el día de hoy (desde hace tres mil años) están esperando la tierra del ensueño.
Jesús, natural de Nazareth, sospechando quizá la indefensión eterna de sus paisanos, trasladó la esperanza de conquistar un espacio geográfico a la maravillosa y mejor idea de conquistar un cielo (preparado por el mismo Dios que incumplió la promesa de la tierra), es decir, un espacio ideal. A la lucha de los judíos contra los dioses paganos se la reformuló en lucha contra el pecado que habita en el interior del hombre; la obligación de cumplir los preceptos legislativos del Antiguo Pacto trocó en el amor al prójimo como entidad universal; la idea de un mesías caudillo que los liberaría de la opresión romana mudó a la de un mesías que los libraría de la muerte, pero la liberación de la muerte que se esperaba como bien corpóreo en lo que se llamó “la resurrección de los justos” también se transformó en una vida eterna en sentido espiritual. Es decir, Jesús hizo una transferencia del objeto de deseo real a uno más fácil de arribar que es el ideal o imaginario. Jesús acuarianizó los fines del pueblo de Israel: “Mi reino no es de este mundo” “En la casa de mi Padre, muchas moradas hay y voy a prepararlas para ustedes”.
Es decir, la flecha disparada hacia la nada, el pueblo hebreo caminando hacia una patria inexistente, hacia un futuro idealizado, los hombres, los pueblos, cada uno de ellos avanzando hacia su propia idea de porvenir, son esfuerzos y avances (muy buenos, muy loables, muy dignos) que no tienen sentido.
No hay un algo hacia el que dirigirse. No hay meta. No hay fin. Acuario es el cielo hacia el que apunta la flecha del Centauro. Acuario es el fin, el principio que rige las conductas, el valor supremo y absoluto (individual y colectivo), pero, ese lugar está vacío, esa meta no existe, ese fin es pura idea, ese lugar es el NO-LUGAR hacia el que nos dirigimos irremediablemente y por el que luchamos a capa y espada como si de algo sirviera.
Nos da tanto miedo suponer que no hay nada más allá del horizonte… ¡tanto miedo! Porque resulta que queremos vivir, y que hacemos cosas porque creemos que todo esto tiene un sentido, una razón de ser, un final feliz (o infeliz, pero un final determinado al fin).
No somos lo suficientemente corajudos como para asumir que no hay meta ni patria y, pese a ello, actuar. Es por eso que preferimos sentar a alguien en el trono o colocar una imagen en el portarretratos.
Pero, si bien Acuario es la nada hacia la que nos dirigimos, el sinsentido, el no-lugar, no por ello necesariamente debemos dejar de actuar. A mi juicio, es muy potable la idea de seguir haciendo de cuenta que hay patria, que hay destino, que hay meta y fin. Hacer de cuenta que hay dioses, valores y principios eternos es sano porque nos incentiva a actuar y el actuar nos habilita a vivir y experimentar. El problema con un trono ocupado es que a veces lo que entronizamos allí parece tener derecho vitalicio y se queda ahí fijo por muuucho tiempo, cosa que nos limita y condiciona a un punto en el que ya no somos nuestras posibilidades sino una copia con Nihil Obstat y Licencia Eclesiástica, es decir, una cosa aprobada por lo que está sobre el trono. Eso que está en el trono vive a costa nuestra y toma carnadura en nosotros. Nuestras posibilidades de ser se limitan a eso y no a otra cosa. Nos hacemos fijos como Acuario que es un signo fijo. Nos hacemos testarudos, nos petrificamos como el mármol vaticano, nos cristalizamos.
Caminar como si hubiese meta y fin nos habilita a movernos y experimentar. Fijar la meta como un absoluto inamovible y eterno nos desnaturaliza.

Cortarle la cabeza al rey

La Revolución Francesa ocurrida en 1789 (ocho años después del descubrimiento del planeta Urano, regente de Acuario) se desató en una época en la que los reyes habían llevado al extremo su posibilidad de gobernar instaurando la idea absolutista que no reconocía límites para el modo de ejercer el poder. Esa falta de límites expresa la soberbia leonina. Leo es el signo opuesto a Acuario. Cuando los hombres se dan cuenta de esta desmesurada idea de plenipotencia, toman conciencia de su propia posibilidad de gobierno (democracia) y luchan hasta liberarse de las monarquías absolutas. Rodaron varias cabezas, tomaron las armas de la Bastilla, se proclamaron los Estados…
Lo mismo ocurre con nosotros cuando nos internamos en el nivel de lo acuariano. Liberarse es, por ejemplo, dejar el portarretratos vacío (yo he colgado uno así en la pared) y asumir que no hay finalidad ni significado. Que el significado es siempre una construcción arbitraria y subjetiva y que no hay más fin que el que elijamos para nosotros en vida (dentro de las posibilidades reales) o la muerte.
Varios locos acuarianos he conocido; el loco Mario, mi cuñado Gastón, Jaqueline la travesti… creo que todos ellos apostaban a cortarle la cabeza a más de uno que se les quiso hacer el Luis XVI.



El Menos Indicado. 
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jueves, 17 de enero de 2013

EL ÉXODO: Cáncer-Capricornio


La salida psíquica del vientre materno por las aguas del Mar Rojo, de Cáncer-Egiptoal Sinaí-Capricornio.

*Por Pablo D. Salinas

No es pérdida de tiempo el preguntarse si uno ha abandonado la rica y cómoda situación uterina que nos une psicológicamente a nuestra madre. No solo la madre (Cáncer) que nos trajo al mundo sino tantas otras madres que podemos encontrar cuidándonos (Cáncer), conteniéndonos (Cáncer), haciendo las veces del vientre cálido y protector (Cáncer) del que venimos (Piscis, porque Piscis representa ese vientre cósmico del que venimos cuando llegamos a existir) y al que queremos volver. (1)La madre patria, la madre iglesia, la madre tecno-ciencia, etc.

El zodíaco representa los ciclos de toda vida, y todo lo vivo es cíclico. La rueda zodiacal, por ser un círculo cuenta con 360° que pueden dividirse en doce segmentos de 30° cada uno. El primer segmento es Aries, el segundo Tauro, etc.

La problemática Cáncer-Capricornio ha sido ampliamente tratada y desarrollada por reconocidos astrólogos y aunque no desde el lenguaje astrológico, por algunos sólidos nombres desde el psicoanálisis.

La membrana familiar desde la que partimos y que es el trampolín desde el cual nos eyectamos hacia el mundo tiene una cara interna y cálida (Cáncer-Madre) y una cara externa que es sensible a lo social y que constituye el intercambio con el afuera (Capricornio-Padre).[1][2)

Sigmund Freud en su obra El malestar en la cultura(3)deja entrever el fenómeno de la regresión y se pregunta si esta sed de infinito, de experiencias oceánicas (Piscis) y la consecuente evasión que tiene como presupuesto no tiene como génesis el deseo inconsciente de volver al útero cósmico (Piscis), a las aguas primigenias, al estado de unidad con el Todo (Piscis) que se experimentó previo al nacimiento y algunos años después de él. El sentido de realidad (Saturno-Capricornio) hará coalición con el sentido del placer, ese deseo de unidad y regreso al difuso caldo cósmico del que partimos.

Podemos fácilmente confundir a Piscis con Cáncer dados sus componentes también alienantes, pero conviene separar (aunque tal separación sea artificiosa) a Piscis (como signo de lo inefable y de la evasión que nos abre a lo enfin}ito, el útero universal), de Cáncer (como signo del útero personalcuyo significado de alienación es meramente psíquico y cotidiano).

Un mito que refleja esta dinámica Cáncer-Capricornio es el mito del paso del Mar Rojo, es decir, pesaj=paso=pascua.

Los hebreos (y luego los cristianos) en la anamnesis de la Pascua conmemoran el paso de un estado de cosas a otro completamente diferente, más amplio y más enriquecido que el primero. El libro que contiene este mito es el Éxodo (éxodus=partida, salida) que es uno de los libros de la colección hebreo-cristiana llamada Biblion o Biblia (biblia=los libros).

Para los hebreos (hoy “judíos”) la Pascua es la conmemoración de la salida de Egipto. Los hebreos se habían multiplicado en aquel país. Fueron esclavizados y un faraón dio un edicto para que se reduzca su número con la matanza de los infantes. Uno de esos infantes se salva y será quien luego conduzca al pueblo fuera de las fronteras de Egipto hacia una nueva tierra.

Egipto, el útero.

El relato nos dice que quienes ingresaron a Egipto escapando de una hambruna y escasez que asolaba la región (Capricornio representa tanto la escasez como a las regiones vecinas, el exterior en el que se experimentaba dicha escasez) fueron los hijos de Jacob a Egipto porque comenzaron a venir los siete años del hambre, como José había dicho; y hubo hambre en todos los países.”[1][(4)Este grupo de hermanos (Géminis) de origen nómade (Géminis) se dirige en busca de alimento (Cáncer) a Egipto, futuro útero psicológico (Cáncer) de Israel. Allí en Egipto hay alimento: “Viendo Jacob que en Egipto había alimentos, dijo a sus hijos: ¿Por qué os estáis mirando? Y dijo: He aquí, yo he oído que hay víveres en Egipto; descended allá, y comprad de allí para nosotros, para que podamos vivir, y no muramos[1][(5) (Cáncer, principio de supervivencia).

Otra pista del dilema Cáncer-Capricornio lo tenemos en el otro polo, el de Jacob. José está en Egipto representando a Cáncer, pero Jacob, su padre (Capricornio) está afuera (Capricornio) de las fronteras de Egipto (Cáncer), en medio de la hambruna y la escasez (Capricornio). Pero además, En cierta instancia del relato, Jacob exclama que “El Shadday” debía proteger a sus hijos en el camino hacia Egipto. El Shadday es un título que actualmente se le atribuye a Yavé, el dios de los hebreos, pero que originalmente perteneció a una divinidad mesopotámica y que traducido significa “el dios de la montaña”. Por obvias razones no fue muy difícil fusionar a El Shadday (dios de la montaña) con Yavé (el dios del volcán Sinaí) el dios con el que se toparían los israelitas luego de la liberación de Egipto. Este dios de la montaña (El Shadday) es invocado por Jacob (el padre, Capricornio) sobre sus hijos identificándolo, a mi juicio, con el polo de Carpicornio en oposición a su hijo José que representa a Cáncer.

¿Qué signos podemos rescatar del relato que nos cuenta el/los hagiógrafo/s que nos den pistas sobre el carácter uterino de Egipto? José regía en Egipto y era hijo de Jacob. Jacob tuvo otros hijos que estaban cansados de la aparente pedantería de José por lo que decidieron deshacerse de él vendiéndolo como esclavo. Por los azares de la vida José va a parar a Egipto haciéndose de la confianza del faraón a tal punto que éste le permite administrar todos sus bienes. Estos hermanos de José vienen desde el país vecino de Canaán a pedir comida por lo que se presentan ante José sin reconocerlo.

Tenemos entonces las siguientes instancias uterinas:

- Egipto es fuente de alimento, lugar cómodo y próspero

- Muchos van a Egipto en busca de alimento porque afuera (Capricornio) hay hambre

- Los hijos de Jacob se reúnen con su hermano (aunque sin saberlo al principio) dentro de ese Egipto-útero

Bien, pero a esto se suma el hecho de que José les dice: “Vosotros sois espías, que venís a ver los puntos desguarnecidos del país.”(6)El carácter clánico de estas palabras es también clave porque de ellas se deslinda la idea de membrana protectora canceriana. Cáncer es el principio de conservación de las cosas, es la cualidad que nos hace ser miembros, tener pertenencia, por lo que habrán quienes pertenecen y quienes no. Egipto es un útero nutritivo y cómodo que debe proteger a “los suyos” de “los otros”, de los que no pertenecen, de los que están fuera de sus fronteras, fuera de su vientre. José está representando a la membrana materno-paterna que debe filtrar a los candidatos a ingresar. No cualquier cosa ingresa al útero. No cualquiera así como así puede traspasar la membrana canceriana: “Vosotros sois espías, que venís a ver los puntos desguarnecidos del país.”(7)¿No es ésta la función de la membrana protectora, de Cáncer?

En Egipto ocurre ese encuentro entre hermanos. Ellos forman parte del mismo clan (los cananeos) y éste es el punto decisivo de reunión. En un útero pasado se separaron y es en un nuevo útero que deben reunirse. José habrá hecho ya buena parte de su camino del héroe, pero esta será una nueva prueba en su recorrido zodiacal. José forma parte de un número de doce hermanos, lo que nos deja ver que el de José es un verdadero recorrido del Sol hacia la integración: “somos doce hermanos, hijos de un mismo padre, en el país cananeo; sólo que el menor está actualmente con nuestro padre, y el otro no existe.[1][8] Aquel que “no existe” es José hasta tanto no se de cuenta que el Cosmos lo invita a integrarse y a existir desde la integración. Entonces, recapitulando tenemos un nuevo signo:

- José actúa como membrana protectora en Egipto frente a cualquier amenaza externa.

También podemos recapitular los puntos fuertes de esta primera parte del drama:

1) Egipto será el útero psicológico de Israel

2) José debe integrar lo escindido (los doce hermanos, la unidad zodiacal)

Espejito espejito…

El rol canceriano del que está teñido Egipto en este mito es también delatado por una generosa coincidencia. Bien es sabido cómo la tradición judeo-cristiana se ha escindido de sus raíces sincretistas y paganas. Pero al hagiógrafo, como suele decirse acá en Argentina, “se le escapó la tortuga”, con intención de dar a entender que aquello menos pensado, lo que nos parecía más indefenso, eso mismo se nos ha escapado. El “escritor sagrado” nos cuenta que José desea tender una trampa a sus hermanos: quiere acusarlos de robo para retener al más chico y obligar a Jacob a venir a Egipto. ¿Cuál será el objeto que José mandará a colocar en sus alforjas de viajeros?, una copa de plata.

José era un adivinador, un intérprete de sueños ("oyes sueños para interpretarlos..." Génesis 41, 15) . Esa práctica era muy común en Egipto y en Caldea. Los adivinos eran requeridos por los reyes y faraones para que les interpreten los sueños. José perfiló muy bien para este oficio y se ganó la confianza del faraón. Algunos fundamentalistas cristianos niegan el emparentamiento de las prácticas adivinatorias de José con la magia, pero eso es un tema aparte.

La práctica de la eromancia (adivinación por medio del agua dentro de una copa) era común en Egipto en el tiempo de los Hicsos. José deja muy claro que su copa de plata era para adivinar y que él mismo era un adivino:

“Y mi copa, la copa de plata, la pones en la boca del saco del pequeño” Génesis 44,2

"¿Por qué habéis robado mi copa de plata? ¿No es esta en la que bebe mi señor, y la que usa para adivinar?" Génesis 44,5 (9)

Y les dijo José: ¿Qué acción es ésta que habéis hecho? ¿No sabéis que un hombre como yo sabe adivinar?” Génesis 44, 15

José es quien le presta carne y materia al Signo de Piscis, el vientre universal al que se quiere volver inconscientemente: José es un interpretador de sueños (Piscis). Pero además es un adivino y utiliza una copa de platapara emitir augurios.

Sabemos que la plata es el metal que corresponde a Cáncer y a la Luna, su regente. El texto de San Jerónimo, La Vulgata, transcribe así el texto de la copa de plata:

“Scyphum autem meum argenteum, et pretium quod dedit tritici, pone in ore sacci junioris.” Génesis 44,2

“scyphus, quem furati estis, ipse est in quo bibit dominus meus, et in quo augurari solet?” Génesis 44, 5

“Quibus ille ait : Cur sic agere voluistis ? an ignoratis quod non sit similis mei in augurandi scientia?” Génesis 44, 15

Argentumes un vocablo del latín para “plata”. El suceso de la copa de plata de José es uno de los caracteres más evidentes de la cualidad canceriana que pasará a tener Egipto para los Israelitas. Antes de pasar a la siguiente fase interpretativa no podemos dejar de señalar que José es uno de lo patriarcas de Israel y que es un personaje de prominente importancia para las religiones hebreo-cristianas.

Otras pistas que identifican a José con Cáncer y a Jacob con Capricornio:

José: “Dios me ha enviado delante de vosotros para que podáis sobrevivir en la tierra” Génesis 45, 7 (Cáncer)

Subid de prisa a donde mi padre, (Capricornio) y decidle: “Así, dice tu hijo José:

Dios me ha hecho dueño de todo Egipto; baja a mí (Cáncer)sin demora.” Génesis 45, 9 (Cabe destacar que en el mandala zodiacal Capricornio se ubica “arriba” en la décima fase y Cáncer “abajo” en la cuarta, en oposición a Capricornio).

“Yo te sustentaré allí(Cáncer), pues todavía faltan cinco años de hambre, no

sea que quedéis en la miseria tú y tu casa y todo lo tuyo (Capricornio)Génesis 45, 11

Otro punto que debe llamarnos la atención, es que el Éxodo es uno de los libros atribuidos a Moisés. Sabemos hoy que más que escrito por Moisés lo fue por sacerdotes y otros clanes Israelitas. Ellos plasmaron las ideas de Moisés. Esas ideas deberían reflejar el pensamiento de Moisés quien era en realidad un egipcio, y por tanto, su religión era Egipcia. Con esto cobra sentido el que en la tradición de Moisés los hijos de Jacob fueran doce, ya que el número 12, (era bien sabido en Egipto) era el perfecto número zodiacal.

Hemos perfilado así la temática Cáncer-Capricornio reconociendo en Egipto al Polo Cáncer y en Jacob el Polo Capricornio. También nos dimos cuenta que simultáneamente José estaba haciendo su propio camino del héroe y que estaba llamado a la integración, tópico que no desarrollaremos y que dejaremos flotando como una mención al pasar.

Los tuyos, los míos, los de él

El libro del Éxodo (que es el que le sigue al Génesis) hace nexo entre la historia de José y el por qué y el cómo de la llegada de los israelitas a Egipto con otra historia, la historia de la salida de Egipto.

En el Génesis nos enteramos cómo entraron, mientras que en el Éxodo lo crucial es la salida, ya que Éxodo quiere decir“salida”.

Si asumimos que Egipto es el Polo Cáncer y que es un útero psicológico para los israelitas, debemos suponer entonces que aquellos vivían muy cómodos dentro de las fronteras-membranas de Egipto:

“Murió José, y todos sus hermanos, y toda aquella generación; pero los israelitas fueron fecundos y se multiplicaron; llegaron a ser muy numerosos y fuertes y llenaron el país.” Éxodo 1, 6-7

La fecundidad es una cualidad canceriana. Cáncer es la vida y la fecundidad, representa a la Madre, y la Madre es justamente eso porque nutre y porque multiplica la vida. En Egipto los israelitas fueron entonces, fecundos.

Pero otra nota canceriana podemos encontrar poco más adelante. Sabemos que Cáncer representa la vida, la fecundidad y la maternidad, pero también implica lo clánico. Cáncer es la membrana que separa el “nosotros” del “ellos”. Es por eso que en Cáncer pueden darse los disparadores del pensamiento clánico:

“Se alzó en Egipto un nuevo rey, que nada sabía de José; y que dijo a su pueblo: «Mirad, los israelitas son un pueblo más numeroso y fuerte que nosotros. Tomemos precauciones contra él para que no siga multiplicándose, no sea que en caso de guerra se una también él a nuestrosenemigos para luchar contra nosotrosy salir del país.»” Éxodo 1, 8-10

Es ésta la clase de pensamiento clánico que destaca a Cáncer. Los “otros” que se “multiplican” son una amenaza, son un pueblo aparte, hay que tomar precauciones, hay que defenderse.

En cáncer encontramos también los sistemas de defensa. Replegarse y cerrarse a lo amenazante, a lo que no constituye nuestra propia configuración psíquica, nuestra propia tradición pasada, nuestro, nuestro, nuestro. Egipto cae en la cuenta que dentro de sus fronteras (membrana protectora) hay elementos que amenazan al sistema. No son miembros, son parásitos, son numerosos, nos han cercado dentro de nuestras propias fronteras, por lo que Egipto debe activar sus anticuerpos.

A la madre puede ocurrirle lo mismo. El hijo es una parte de ella, es un miembro, es aquello por lo que ella es madre. Gesta y conserva la vida. El vientre es cálido y protector. Pero llegado el tiempo señalado, el mismo organismo de la madre obligará a salir al niño, y a su vez, el niño sentirá cómo aquel lugar tan plácido es ahora una cárcel, un lugar asfixiante que, si no sale llegado el tiempo, lo llevará a su extinción:

“Pero cuanto más les oprimían, tanto más crecían y se multiplicaban, de modo que los egipcios llegaron a temer a los israelitas. Y redujeron a cruel servidumbre a los israelitas” Éxodo 1, 12-13

La conservación cueste lo que cueste

Pero aún hay más. El faraón da órdenes específicas a las parteras para eliminar a los hijos de las israelitas. Ya a esta altura no resulta curioso pensar que las parteras se asocian directamente con Cáncer y con la Luna:

“El rey de Egipto dio también orden a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifrá, y la otra Puá, diciéndoles: «Cuando asistáis a las hebreas, observad bien las dos piedras: si es niño, hacedle morir; si es niña dejadla con vida.» Pero las parteras temían a Dios, y no hicieron lo que les había mandado el rey de Egipto, sino que dejaban con vida a los niños. Llamó el rey de Egipto a las parteras y les dijo: «¿ Por qué habéis hecho esto y dejáis con vida a los niños?» Respondieron las parteras a Faraón: «Es que las hebreas no son como las egipcias. Son más robustas, y antes que llegue la partera, ya han dado a luz.» Y Dios favoreció a las parteras. El pueblo se multiplicó y se hizo muy poderoso. Y por haber temido las parteras a Dios, les concedió numerosa prole” Éxodo 1, 15-21

El relato nos muestra un dato importante: los niños (principio masculino, Aries) deben ser eliminados mientras que las niñas (principio femenino, Tauro) pueden vivir.

¿Por qué decimos sin más que Aries=niños y Tauro=niñas? Porque el faraón tiene una clara intención de que el número de israelitas no crezca, que no aumente su fuerza y por tanto la consecuente amenaza para Egipto (reacción netamente canceriana). Pero si esa fuese la razón única, ¿no hubiese sido lo mismo eliminar a las niñas en vez de a los niños? ¿Acaso la eliminación de las niñas no hubiese también disminuido su capacidad de reproducción, crecimiento y por tanto el incremento de su fuerza? Si alguien dijese que no, que sólo con la eliminación de los niños se lograba el cese de la multiplicación y la fuerza incurre en ingenuidad, dado que esas niñas a las que se deja vivir no necesariamente serían fecundadas por los niños de su misma generación, sino que una vez alcanzada la edad madura podrían fecundar junto a los adultos del pueblo.

Y si hubiese sucedido al contrario, que hubiesen sido las niñas las masacradas y no los niños ¿No podían ellos también al crecer fecundar a aquellas que tuviesen edad todavía para concebir?

La eliminación de los niños y no de las niñas no persigue un fin meramente sanitario o de control natal, sino algo más significativo todavía.

Está en nuestra noticia que las amazonas (llamadas “hijas de Marte”) se cortaban el pecho derecho para ser más hábiles en la caza y en la guerra. El pecho es un simbolismo claramente canceriano. Pero lo análogo entre las amazonas y el mandato del faraón egipcio es que las amazonas castraban a los hombres o no les permitían tener relaciones con ellas. Solo una vez al año se permitían, para su reproducción, tener relaciones sexuales con los hombres de una tribu vecina. A los niños que nacían de esas relaciones los mataban o los abandonaban, mientras que a las niñas las recibían en su seno.

Aries es el principio promotor de lo nuevo. Si la orden de exterminio hubiese perseguido el fin puramente reproductivo ésta hubiese sido pareja, tanto niños como niñas hubiesen sido exterminados. Pero desde la mirada astrológica, la eliminación de los varones es un símbolo de la intención del faraón de eliminar el principio promotor de lo nuevo, es decir Aries.

En este sentido se ratifica el principio canceriano de conservación. Nada debe cambiar, todo debe permanecer tal cual como está ahora. Aries es un principio amenazante para la estabilidad emocional de Cáncer. Tauro es la permanencia y a la mentalidad canceriana del faraón no le es para nada amenazante la estabilidad taurina( Sabemos que Aries es el principio activo masculino y que Tauro es el principio receptivo femenino). Diferente es su posición respecto de Aries. Debe eliminar la posibilidad del cambio, debe subvertir el orden natural y proteger a Egipto-Cáncer a costa de la castración del pueblo enemigo:

«Cuando asistáis a las hebreas, observad bien las dos piedras: si es niño, hacedle morir; si es niña dejadla con vida

Final feliz

La historia de José tiene final feliz. Aquel que estaba escindido del cosmos lo ha integrado. Los hermanos de José y José se reúnen y viven en el vientre Egipto, las doce cualidades darán a luz nuevas historias.

Pero El-Shadday (el dios de las montañas, Capricornio) llamará a los israelitas a parirse nuevamente, a experimentar un nuevo parto, un nuevo comienzo, una historia propia con identidad propia, los convocará desde la Montaña-Horeb-Capricornio para “arrastrarlos” a su destino particular, porque todo pueblo tiene un destino particular y un lugar insustituible en la historia.

El número preferido de Dios

El libro del Éxodo, que es el que subsigue al Génesis, comienza curiosamente con un nómina de doce hermanos. El hagiógrafo nos nombra a los doce legendarios hermanos que serán los patriarcas de las doce futuras tribus de Israel que serán representados luego por las doce estelas que construyó Moisés en su conmemoración, por las doce piedras preciosas (sardio, topacio, esmeralda, rubí, zafiro, diamante, ópalo, ágata, amatista, crisólito, ónice y jaspe. Éxodo 28, 17-20) que los sacerdotes hebreos llevarían colgadas en el pecho divididas en cuatro tríadas (tal cual el sistema astrológico de las Cuadruplicidades cardinal, fijo, mutable) con las que consultarían para juicio (un oráculo), y que como los doce signos zodiacales también compondrían una rueda de signos (“Las piedras corresponderán a los nombres de los hijos de Israel: doce, como los nombres de ellos. Estarán grabadas como los sellos, cada una con su nombre, conforme a las doce tribus. Éxodo 28, 21), por las doce tortas ofrecidas como sacrificio sagrado (Levitico 24, 5), por los doce principales de Israel que representarán a cada casa (léase tribu, tótem, signo) en Números 1, 44.; las doce fuentes de plata y las doce navetas de oro llenas de incienso, para la dedicación del templo (Números 7, 84), las doce ramas representantes de las “casas paternas” (Números 17, 17), las doce piedras blancas que conmemorarán las huellas de los doce hombres elegidos (Así lo hicieron los israelitas, según las órdenes de Josué: sacaron doce piedras del medio del Jordán, según el número de las tribus israelitas, como había mandado Yahveh a Josué, las llevaron al lugar donde iban a pasar la noche y las depositaron allí. Josué 4, 8) y que tendrían un significado, serían “signos” para siempre (Las doce piedras que habían sacado del Jordán las erigió Josué en Guilgal. Y dijo a los israelitas: «Cuando el día de mañana vuestros hijos pregunten a sus padres:“¿Qué significan estas piedras?” se lo explicaréis a vuestros hijos Josué 4, 20-22), los doce gobernadores del rey Salomón (1ª Reyes 4, 7), los doce grandes bueyes que sostenían una gran fuente circular (¡!) en el templo y que estaban distribuidos de manera que tres mirasen a cada punto cardinal (1ª Reyes 7, 25), los doce leones que custodiaban el trono del rey (1ª Reyes 10, 20), las doce piedras con que Elías construyó el altar del holocausto (1ª Reyes 18, 31), los doce cantores de cada familia (que me doy el lujo de transcribir en las notas en caso de que el lector no posea una biblia a mano para que quede una idea patente de la importancia extrema del número doce (nota 10) ), los doce apóstoles (Lucas 6, 13), los doce canastos del milagro de la multiplicación (Mateo 14, 20), los doce tronos en los que se sentarán los doce apóstoles para juzgar a las doce tribus de Israel (Mateo 19, 28), la revelación de Jesús a sus doce años de edad (Lucas 2, 42), las doce estrellas que coronan a la mujer apocalíptica parada sobre la luna y revestida con el sol (Apocalipsis 12), las doce puertas y los doce ángeles de la Jerusalén Celeste (Apocalipsis 21, 12), y las doce piedras de la muralla de la Jerusalén Celeste (Apocalipsis 21, 14).

El número doce es importante en la tradición judeo-cristiana porque ya el legendario patriarca Abrahám saldrá de Caldea (cuna de la Astrología) a formarse una nación y Moisés, su sucesor en la misma misión, proviene de Egipto donde fue educado en toda la sabiduría estelar, por lo que no resulta extraño que transmita al pueblo una religión íntimamente ligada a los símbolos zodiacales. A este respecto se puede consultar el carácter que el patriarca Jacob le imprime a cada uno de sus doce hijos y que nos deja entrever su connotación innegablemente astrológica.[1][11]

Nacido de las aguas cancerianas

La situación de los nacidos hebreos era crítica. La leyenda cuenta que una mujer de la tribu de Leví (una de las doce tribus del patriarca Jacob) tuvo un niño y ya no pudiéndolo esconder lo echó al río en una canasta impermeabilizada con betún. La hija del faraón encuentra la canasta y en ella al niño y lo adopta llamándolo Moisés, que quiere decir “el sacado de las aguas”.

Es muy útil para nuestro análisis tener en cuenta que Cáncer es un signo de agua, y que representa en primer lugar las aguas de la vida, el agua uterina y el vientre materno en el que el niño se encuentra primeramente en un medio de consistencia líquida que lo abriga.

En la antigüedad se tenía al agua como entidad femenina. En la India, el río Ganges es llamado “Ganga-Ma”. En Egipto, la diosa Mut tenía estas características:

“Segunda esposa de Amón-Ra, se la conocía como la madre del mundo o como el flujo del agua. (…) Amón-hetep III mandó construir, hacia el año 1450 a.C., un templo de Mut en Tebas. Se llegaba hasta su puerta pasando por un camino de esfinges y se encontraba frente a un lago artifical[1][12]

“Todas las civilizaciones destacadas nacieron en la cuenca de algún gran río —Nilo, Tigris, Eufrates, Danubio, Indo, etc.—, al que a menudo se ha denominado «la madre» —el Ganges, en la India, es el ejemplo actual más evidente—. Los ríos, con su discurrir serpentiforme —símbolo de regeneración de la Diosa—,representaron también de forma elocuente la capacidad de la Diosa para dar vida (crecidas fértiles y riego) y para quitarla (inundaciones). Por otra parte, el agua, dotada de poder generador y regenerador desde la prehistoria, ha continuado siendo un elemento ritual central y fundamental en todas las religiones que han llegado hasta hoy.

En el catolicismo, por ejemplo, el sacramento del bautismo se tiene por símbolo de renacimiento y regeneración y la propia pila bautismal ha sido definida como el «útero de María»; además, debe remarcarse que las diferentes advocaciones de la Virgen siguen asociadas al simbolismo básico de la Diosa prehistórica, y sus historias vinculadas a fuentes o corrientes de agua (lugar habitual de supuestas apariciones, instalación de santuarios y escenificación de parafernalia milagrera). En este aspecto la Iglesia no hizo más que recoger y transformar una ancestral tradición popular de culto a la Diosa que sobrevivió a decenas de religiones androcéntricas. Indicios arqueológicos sugieren que los santuarios prehistóricos de la Diosa pudieron haber estado emplazados cerca de fuentes o manantiales; sin tener en cuenta los que pudieron haber estado instalados al aire libre y desaparecieron, resulta significativo que muchos de los santuarios hallados en cuevas lo han sido en grutas que tienen un manantial que nace junto a su entrada y/o ríos y lagos subterráneos.”[1][13)

Moisés “nace” del río, y si bien cuenta con su propia madre biológica, el hecho de haber sido encontrado en el agua (en una cestilla hermética y oscura) así como su nombre, (“Moisés, porque de las aguas lo he sacado”[1][14]) nos indica de la naturaleza canceriana de este nuevo personaje mítico.

Capricornio, la montaña del destino

El Polo-Cáncer es Egipto y los Israelitas viven dentro de ese vientre en un nivel semi-parasitario. Habían acudido a Egipto en tiempos de hambruna buscando alimento, pero se establecieron allí para jamás salir, a no ser por la fuerza.

El Polo-Cancer (lo materno) y el Polo-Capricornio (lo paterno) dan siempre como resultado un hijo y son justamente padre y madre en función a ese hijo. Pero ese hijo no será tal hasta tanto no salga del vientre, hasta tanto no sea parido.

La dinámica que nos espera entonces es la dinámica Cáncer-Carpicornio-Leo (equivale a Luna-Saturno-Sol). Este circuito es fácil de comprender si asumimos a Cáncer como el útero que nos formamos en cualquier tiempo y lugar, un lugar o situación cómoda de la que no queremos salir, privándonos de nuestro “destino”, de la realización máxima de nuestras potencias. Capricornio (el padre) nos llama a salir del útero de Cáncer (la madre) para individualizarnos (Leo). Así Capricornio (el padre) será siempre un desafío y un corte del cordón umbilical psíquico en el que nos quedamos sin posibilidades de realización (Capricornio) ni de individualización (Leo). El útero (Cáncer) del que debemos salir (Capricornio) para individualizarnos (Leo).

En este relato el útero es Egipto. Moisés nace en Egipto y es un egipcio, pero por su doble nacionalidad (y por su carácter y dotes de liderazgo) se siente atraído por sus compatriotas hebreos. Moisés saldrá de Egipto a causa de una muerte. La muerte del egipcio a manos de Moisés[1][15] significa que Moisés renuncia a seguir manteniendo lazos con ese hermoso vientre materno. Huirá al desierto y se encontrará con su propio destino (Capricornio) en una montaña (Capricornio), la misma montaña en la que redactará la “ley de Dios”(Capricornio). Es por eso que Moisés asume el Polo-Capricornio, asume su destino e invitará al pueblo a seguirle.

En este contexto, el pueblo hebreo no es el Polo-Cáncer sino que está dentro de él y es mantenido por él a costa de la esclavitud. Tampoco es el Polo-Capricornio, porque Capricornio los espera afuera, en el Horeb:

“Moisés era pastor del rebaño de Jetró su suegro, sacerdote de Madián. Una vez llevó las ovejas más allá del desierto; y llegó hasta Horeb, la montaña de Dios.” Éxodo 3,1

Este Moisés-pastor es muy diferente del Moisés egipcio; es una teoría freudiana muy acertada. Pero en lo que a nosotros respecta, si bien mantenemos la teoría freudiana de los dos Moisés, ponemos el acento en el cambio de un Moisés a otro, del Moisés en el ámbito de Cáncer al Moisés que asume su vocación. Moisés está ahora en el Polo-Capricornio, está en la montaña santa en la que recibirá el llamado.

La “voz” interna de Dios que lo llama, que lo arrastra desde la montaña del “destino”, que le marca la vocación, no es una voz desde Aries, desde el deseo individual, desde la propia visión de lo que se quiere hacer, sino que el llamado es siempre un llamado en la comunidad y desde la comunidad; por eso el dios volcánico se presentará a su vez como la voz comunitaria:

“Y añadió: «Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.»” Éxodo 3, 6

Moisés ha salido del Polo-Cáncer y está ahora en el Polo-Capricornio, pero ese “estar en” el Polo Capricornio implica tanta acción como aquel estar en el Polo-Cáncer. Moisés tiene la misión saturnina de cortar el cordón umbilical entre Israel y Egipto. Israel no hará nada por salir, y Egipto se rehusará a que salga. Moisés será Saturno para ellos:

“Ahora, pues, ve; yo te envío a Faraón, para que saques a mi pueblo, los israelitas, de Egipto.” Éxodo 3, 10

Y los llevará a Capricornio, a la montaña del dios de la montaña:

“Cuando hayas sacado al pueblo de Egipto daréis culto a Dios en este monte.” Éxodo 3, 12

Si Israel está en el Polo-Cáncer, que es Egipto, y Moisés los llevará a Capricornio, ¿en qué instancia ellos se posicionan en Leo? Ellos son Cáncer en tanto y en cuanto permanezcan dentro de Egipto. Sabemos que en Cáncer no hay centro focal. Dentro de la membrana de Cáncer todos son miembros y no hay primacía de unos sobre otros. Es por esto que en Cáncer no hay identidad individual, no hay Leo; hay identidad grupal clánica. Por eso es que mientras están en Egipto Israel no podrá asumir su identidad, su Leo, su Sol. Una vez que Moisés los saque de Egipto ocurrirá lo que en un parto: la criatura es parte de la madre, sale del vientre de la madre y se encuentra con el medio externo, con el mundo, con la realidad. Se acaba el ensueño; ahora debe respirar por sí mismo, comer y buscar el alimento por sí mismo. Allí afuera está el rostro del padre, y es allí cuando recibe un nombre (Leo).

Lo que Israel posee ahora es un nombre ancestral, porque Israel era el nombre de Jacob, el patriarca hebreo. Pero cuando salga de Egipto, Israel adquirirá identidad como nación. Será hijo de Egipto y de Moisés. Será hijo de la madre nutritiva (Egipto) y del padre dador de la ley (Moisés).

Dolores de parto

Antes de nacer a la libertad y la autonomía, hubo, como es habitual en los partos, muchos dolores de contracción. A esos dolores el relato los llama “plagas”. ¿Qué fueron las plagas sino signos dolorosos e incómodos para quienes las padecieron?[1][16] ¿y quiénes las padecieron sino el pueblo de Egipto, la Madre Egipto, Cáncer-Egipto?

Las plagas no tenían una connotación catastrófica. Los egipcios estaban muy acostumbrados a todos los trucos de magia posibles. Notará el lector que los trucos de magia relatados en el capítulo 7 del Éxodo fueron efectuados tanto por el prestidigitador Moisés[1][17] como por los prestidigitadores de Egipto. Fue a las claras lo que para hoy nosotros una competencia de ilusionistas.[1][18]Lo que no se nos debe escapar es que en el terreno canceriano la “ilusión” forma parte natural de su contexto. Cáncer es el único signo regido por la Luna que se asocia con la Plata, con el agua y con los espejos. No nos cabe duda que este juego de ilusionismo tiene un gran componente canceriano. Bien podría ser escorpiano, puesto que Escorpio es el gran ilusionista y de hecho el primer signo es convertir las varas en serpientes. Esta última lectura también es posible, pero no desamerita a cáncer como dueño de los espejismos.

Pongamos atención en estos dolores de contracción pre-parto (son a modo ilustrativo y no forman parte esencial de este artículo. Pueden pasarse por alto):

Moisés efectúa el prodigio de las serpientes:

Presentáronse, pues, Moisés y Aarón a Faraón, e hicieron lo que Yahveh había ordenado: Aarón echó su cayado delante de Faraón y de sus servidores, y se convirtió en serpiente. Éxodo 7, 10

Los magos egipcios también:

También Faraón llamó a los sabios y a los hechiceros, y también ellos, los sabios egipcios, hicieron con sus encantamientos las mismas cosas. Éxodo 7, 11

Moisés efectúa el prodigio de las aguas convertidas en sangre:

Moisés y Aarón hicieron lo que Yahveh les había mandado: alzó el cayado y golpeó las aguas que hay en el Rió en presencia de Faraón y de sus servidores, y todas las aguas del Rió se convirtieron en sangre. Los peces del Río murieron, el Río quedó apestado de modo que los egipcios nos pudieron beber el agua del Río; hubo sangre en todo el país de Egipto. Éxodo 7, 20-21. Este prodigio podía haber causado desesperación y caos general, tanto que quizá hasta los ciudadanos podrían haber entrado en pánico. Soy más afín a la postura de que el pueblo estaba más bien entretenido con este espectáculo gratuito de magos en pugna.

Los magos egipcios efectúan el mismo prodigio:

Pero lo mismo hicieron con sus encantamientos los magos de Egipto Éxodo 7, 22

Moisés efectúa el prodigio de las ranas:

El Río bullirá de ranas, que subirán y entrarán en tu casa, en tu dormitorio y en tu lecho, en las casas de tus servidores y en tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas. Subirán la ranas sobre ti, sobre tu pueblo, y sobre tus siervos. Éxodo 7, 28-29

Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto; subieron la ranas y cubrieron la tierra de Egipto. Éxodo 8, 2

Los magos egipcios efectúan el mismo prodigio:

Pero los magos hicieron lo mismo con sus encantamientos, e hicieron subir las ranas sobre la tierra de Egipto. Éxodo 8, 3

Moisés efectúa el prodigio de los mosquitos:

Aarón extendió su mano con el cayado y golpeó el polvo de la tierra; y hubo mosquitos sobre los hombres y sobre los ganados. Todo el polvo de la tierra se convirtió en mosquitos sobre todo el país de Egipto. Éxodo 8, 13

Los magos egipcios no conocen este truco:

Los magos intentaron con sus encantamientos hacer salir mosquitos, pero no pudieron. Éxodo 8, 14 . No nos debe extrañar que Moisés haya aprendido algunos trucos de magia que los egipcios ignoraban en su estadía en Madián, una tierra vecina en la que se refugió en sus años de exilio.[1][19]

Moisés efectúa el prodigio de los tábanos:

un enorme enjambre de tábanos vino sobre la casa de Faraón y la casas de sus siervos; y toda la tierra de Egipto; la tierra fue devastada por los tábanos. Éxodo 8, 20

No se menciona a los magos egipcios:

(¿?)

Moisés efectúa el “prodigio” de la muerte del ganado:

murió todo el ganado de los egipcios; mas del ganado de los israelitas no murió ni una sola cabeza. Faraón mandó hacer averiguaciones, y se vio que del ganado de Israel no había muerto ni un solo animal. Éxodo 9, 6-7. La muerte del ganado del contrincante no tiene nada de prodigioso. Es muy posible que hayan muerto por envenenamiento. Tal envenenamiento sería intencional, puesto que estaba avisado de antemano.

No se menciona a los magos egipcios:

(¿?)

Moisés efectúa el prodigio de las erupciones pustulosas:

Tomaron, pues, hollín de horno y presentándose ante Faraón, lo lanzó Moisés hacia el cielo, y hubo erupciones pustulosas en hombres y ganados. Éxodo 9, 10. Moisés había estado muchos años refugiado en Madián, una tierra vecina, luego de asesinar al compatriota egipcio. En Madián existía el culto a un dios volcánico, Yavé. No sería extraño que Moisés conociera las propiedades del hollín de los hornos.

Los magos egipcios no pudieron efectuar el mismo prodigio:

Ni los magos pudieron permanecer delante de Moisés a causa de las erupciones; pues los magos tenían las mismas erupciones que todos los egipcios. Éxodo 9, 11. Si algunos trucos pudieron ser igualados y otros no, no cabe la menor duda que es porque Moisés contaba con trucos que aprendió fuera del país. Recordemos que el truco de convertir el cayado en serpiente lo aprendió en la montaña de Madián (Éxodo 4,3).

Se atribuye a Moisés el prodigio del granizo[1][20]:

Extendió Moisés su cayado hacia el cielo, y Yahveh envió truenos y granizo; cayeron rayos sobre la tierra, y Yahveh hizo llover granizo sobre el país de Egipto. Éxodo 9, 23

Los magos egipcios no son mencionados:

(¿?)

Se atribuye a Moisés el fenómeno natural de las langostas:

Moisés extendió su cayado sobre la tierra de Egipto; y Yahveh hizo soplar el solano sobre el país todo aquel día y toda la noche. Y cuando amaneció, el solano había traído la langosta. Éxodo 10, 13

No se menciona a los magos egipcios:

(¿?)

Se atribuye a Moisés el fenómeno natural de las tinieblas:

Extendió, pues, Moisés su mano hacia el cielo, y hubo por tres días densas tinieblas en todo el país de Egipto. No se veían unos a otros, y nadie se levantó de su sitio por espacio de tres días, mientras que todos los israelitas tenían luz en sus moradas. Éxodo 10, 22-23

No se menciona a los magos egipcios:

(¿?)

Una peste que asoló cierta vez a Egipto pasará, en la tradición, a formar parte de la intervención de Moisés:[1][21]

Y sucedió que, a media noche, Yahveh hirió en el país de Egipto a todos los primogénitos, desde el primogénito de Faraón, que se sienta sobre su trono, hasta el primogénito del preso en la cárcel, y a todo primer nacido del ganado. Levantóse Faraón aquella noche, con todos sus servidores y todos los egipcios; y hubo grande alarido en Egipto, porque no había casa donde no hubiese un muerto. Éxodo 12, 29-30

No se menciona a los magos de Egipto:

(¿?)

Mamá Cáncer y sus fenómenos naturales:

Respecto de los trucos de magia de Moisés, el faraón no hace el más mínimo caso:

“Sin embargo el corazón de Faraón se endureció, y no les escuchó” Éxodo 7, 13

“Se volvió Faraón y entró en su casa sin hacer caso de ello.” Éxodo 7, 23

Ahora, respecto de los fenómenos naturales que empiezan a tener lugar, esos que no están en manos de ningún hombre manipular (ni siquiera en manos del taumaturgo Moisés a quien se le atribuye su causa), Faraón habrá de incomodarse y de oír los signos de la naturaleza, los signos que ella misma le da porque ha llegado el tiempo del parto ( y no porque un prestidigitador caprichoso las pueda manipular ni porque una entidad espiritual escindida de ella pueda modificarla)

Estamos en Cáncer, estamos explicando a Cáncer, y Cáncer es la cuarta Fase del ciclo zodiacal. Pero no debe asustarnos retroceder algunas Fases para clarificar los fenómenos de la Fase en la que nos encontramos. Ya lo hemos hecho. Ya hemos desarrollado una problemática de base que subyace a ésta de Cáncer-Capricornio. Hemos hablado de la dinámica Aries-Tauro respecto de la matanza de los niños varones (Aries) en vez de las niñas (Tauro).

Ahora debemos nuevamente clarificarlos. Detrás de este mito se esconde subrepticio el concepto de que el espíritu (Aries) predomina sobre la materia (Tauro). Moisés (Aries, principio espiritual) puede manipular los fenómenos naturales (Tauro, principio material); Yavé (Aries, principio espiritual) puede manipular la naturaleza (Tauro, principio material). Esto no dista mucho (de hecho conservamos su herencia) del pensamiento tecno-científico actual, ya que el hombre de ciencia (Aries, el sujeto trascendental kantiano) manipula la materia (Tauro, principio material inerte).

Para nosotros, no hay un principio (Aries) sobre el otro (Tauro) sino que los dos son simultáneos. De modo que no era ni un dios ni el mago Moisés lo que impulsaba los movimientos de la naturaleza, sino que ella misma (Tauro) urgida en su estado de gravidez (Cáncer) por lo nuevo (Aries) que estaba por nacer (Leo) manifiesta fenómenos que hacen reflexionar al faraón. No era un dios escindido de la materia el que fomentaba los movimientos climáticos, sino ambos principios (espíritu y materia) gestando simultáneamente el gran acontecimiento del éxodo. Si asumimos entonces al Gran principio espiritual como simultáneo al Gran y eterno principio material, podemos afirmar que dios (Aries) se movía en su naturaleza (Tauro) para parir al pueblo de Israel.

Una vez hecha esta aclaración, podemos terminar por decir que Egipto (Cáncer) experimentó antes de la salida del pueblo de Israel unas varias contracciones, dolores de parto muy molestos pero necesarios. Las madres experimentan todo tipo de incomodidades horas antes de dar a luz y Egipto no fue la excepción. Por eso afirmo que más que “plagas”debemos empezar a hablar de “contracciones colectivas”.

¿Con qué actitud se sale de Cáncer, es decir, del vientre psíquico lunar?

Estamos hablando de la formación del ser psíquico individual que es una etapa marcada por los signos de Cáncer (el vientre psíquico del que salimos), Leo (la individualidad conseguida), y Virgo (la contextualización de ese individuo que somos en la sociedad).

Al separarnos (Leo) de Cáncer salimos a un mundo que ha superado o no la psique canceriana. Decimos que pudieron haber superado o no la psique canceriana porque aunque hayan salido del vientre de Cáncer pueden haberse formado nuevos úteros allí donde se encuentren. Es muy común salir de una situación cómoda, experimentar incomodidad y luego volver a acomodarse, a “adaptarse al medio” a hacer del nuevo estado de cosas un nuevo útero psíquico del que deberemos en un futuro volver a emigrar.

Ese emigrar o “darnos a luz” (la dinámica Cáncer-Leo presupone este “dar a luz”, es decir, pasar de las sombras cálidas del vientre materno a la luz del exterior donde todo es más claro) es siempre una oportunidad de individualizarnos, de diferenciarnos, de desplegar nuestro brillo particular. Pero puede suceder que aún fuera del vientre materno vivamos como unidos a un vientre, sea cual sea la naturaleza de ese nuevo vientre.

Ese nuevo vientre o estado de comodidad, ese nuevo útero psicológico puede llegar a ser de cualquier naturaleza: la casa en que me instalé hace unos años, el trabajo que desempeño en un pequeño local que me demanda mucho y me da apenas para subsistir, el grupo de amigos de siempre, un artefacto, el confort logrado y mantenido hace un tiempo, el auto…todo puede transformarse en un nuevo útero psicológico en el que me siento seguro y a salvo. Las conductas y los hábitos, la propia imagen mantenida pueden ser también úteros cancerianos.

El problema con los nuevos úteros es que nos siguen manteniendo en la dependecia psicológica. Y el mayor conicionamiento en el que nos instala es el miedo. ¿Miedo de qué? de perder el útero, perder el auto, perder la casa, perder la estima de los allegados, perder el confort…etc.

Para quienes gozamos de las comodidades condicionantes que nos proveen nuestros úteros psicológicos la pérdida de tales bienes nos puede hacer sentir inseguros o en peligro y es por eso que lo experimentamos como “pérdidas”. Pero esas pérdidas no son tales ni en grado mínimo comparables con el destino (Capricornio) que nos espera si nos decidimos a nacer. Por eso las comodidades que nos brindan nuestros úteros psicológicos son siempre condicionantes, nos privan de nuestro mayor potencial, nos escinden de nuestras mejores condiciones y nos hacen sentir que si las perdemos estamos derrochando una oportunidad, la oportunidad de la subsistencia segura. Por lo tanto, la pérdida de cualquier bien que oficie como útero psicológico no es una pérdida en el sentido estricto de la palabra, sino un desprendimiento de lo que no es esencial para nuestro destino (Capricornio) para nuestras posibilidades de realización.

Es ese miedo a la pérdida de lo que no nos es esencial para nuestra mayor realización el que nos transforma en lo que Jorge Bosia llega a definir como “el mamífero astuto”.

Salir del útero psicológico no será muy fácil, y sin embargo es un trabajo que vale la pena tomarnos. Este trabajo requiere de una primera actitud: salimos del útero como mamíferos en camino a ser humanos. Si nos amparamos en un nuevo útero, nos encontraremos con otros mamíferos astutos que tienen nuestros mismos temores.

Salir de ese vientre canceriano primario es asumir que somos nuestra propia madre. No nos quedamos sin madre pues ella ha sido nuestra membrana protectora en los primeros meses de vida e incluso en los primeros años. Salir del útero psicológico en el que nos encontremos tampoco significa que nos quedemos sin nuestra capacidad de cuidarnos, nutrirnos y protegernos a nosotros mismos, sino que nos hacemos cargo de nuestra propia piel, de nuestra propia membrana protectora. No buscamos la membrana en sucedáneos, sino que asumimos nuestra capacidad materna. Asumir la membrana propia es ya incorporar a Cáncer, contar con Cáncer sin vivir en Cáncer. Es superar el vientre psicológico mas no eliminarlo. Cuando supero a Cáncer y lo integro salgo al mundo ya equipado, ya preparado como mamífero completo hacia Leo, hacia la identidad. Ese salir preparado es asumir la propia piel, las propias defensas. Por eso nos cuenta el mito:

“Y en aquel mismo día sacó Yahveh del país de Egipto a los israelitas en orden de campaña.” Éxodo 12, 51

Este“orden de campaña” es salir con todo lo necesario, con lo esencial para la travesía en el desierto, es salir con la propia membrana canceriana, es ser uno mismo su propio útero.

No hay que salir sin piloto.

Asumir a la madre interna es por un lado no proyectar a la madre, no vivir en la ilusión de que lo que o quienes me rodean deban ser de una u otra manera mis nuevas madres postizas, mis nuevas fuentes de alimento y protección, mis nuevas fuentes de seguridad.

Este asumir a la madre es contar con uno mismo, cuidarse a uno mismo, nutrirse y nutrir, protegerse y proteger. Puedo protegerme a mí mismo y a otros porque tengo asumida mi capacidad materna (siempre y cuando este “proteger” no sea otra táctica canceriana para sentirme seguro, es decir, un nuevo vientre psicológico del que no puedo salir).

Pero si me encuentro en un vientre psicológico y recibo el llamado a salir de él, si todas las condiciones están dadas para salir a la luz (cosa siempre inevitable o evitable a costa de la propia extinción) debo resguardarme de no salir sin piloto.

El mito nos cuenta que:

“Cuando Faraón dejó salir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, aunque era más corto; pues se dijo Dios: «No sea que, al verse atacado, se arrepienta el pueblo y se vuelva a Egipto.»Hizo Dios dar un rodeo al pueblo por el camino del desierto del mar de Suf. Los israelitas salieron bien equipados del país de Egipto.” Éxodo 13, 17-18

Salir del útero psicológico no es una decisión que debe tomarse a la ligera. No hay que ser unos improvisados en esto. Si uno sale así sin más del vientre psicológico corre el riesgo de retroceder. Hay que efectuar acciones concretas y pequeñas, muy pequeñas, de a poco, tratando de entender el sentido y el por qué de los miedos. Porque si no encontramos un sentido y así, sin prepararnos y sin entender tratamos de pasar la barrera edénica, si salimos al territorio desconocido, al desierto, en pleno desconcierto, es muy posible que el susto y el terror, la amenaza de lo desconocido nos repliegue quizá de forma permanente al mecanismo canceriano y nos encontremos más atrapados que antes. Hay que prepararse para salir. No es cambiar por cambiar así sin más. Hay que tomar las medidas precautorias a los miedos infundados que tendremos, que aunque sean infundados, existen y pueden hacernos retroceder más que antes. Es como meterse de a poco en el agua, es como salir de la cueva de a poco, explorando de a poco, dando pequeños pasos, explorando el terreno, trabajando nuestro propio atrevimiento. De lo contrario nos hacemos más un daño que un bien. No basta con desear salir de los mecanismos lunares, sino que hay que prepararse psicológicamente, asistirse, darse aliento.

Este cuidado esencial forma parte de la asunción de la propia membrana, del cuidarse a sí mismo, de ser la propia madre interior ayudando a su niño interior a dar los primeros pasos, a disipar los miedos, a salir al mundo. Por eso el texto citado nos dice que salieron los Israelitas de Egipto, pero bien equipados.

Lo contrario no es nacer sino abortarse en el intento, es una operación kamikaze, un salir sin piloto en el día más lluvioso y frío de nuestra historia.

Cáncer, la voz del pasado para siempre.

“Moisés tomó consigo los huesos de José, pues éste había hecho jurar solemnemente a los israelitas, diciendo: «Ciertamente Dios os visitará, y entonces llevaos de aquí mis huesos con vosotros.” Éxodo 13, 19

Este pasaje nos viene a recordar la cualidad y esencia de esta instancia del zodíaco. La conciencia de ser separado que experimentamos en Leo es justamente “de ser separado” porque viene de una unidad previa: Cáncer. Como dijimos, salir de Cáncer no es eliminarlo sino integrarlo. Esta integración es necesaria porque conservar a Cáncer significa ser conscientes (ahora que en Leo puedo ser consciente) de que no salí de la nada, sino que provengo de una unidad anterior, de un pasado (Cáncer), una familia (Cáncer), un pueblo (Cáncer) que conserva (Cáncer) su unidad, esa unidad de la que provengo.[1][22]Salimos de una conciencia clánica que conserva su idiosincrasia, su modo particular de contar la historia, una historia que debe ser conservada y transmitida.

No es extraño entonces que el pueblo salga de Egipto con los huesos del patriarca José. Es un testimonio del pasado, de las raíces que a la vez por ser huesos nos remiten al padre, a Capricornio. Capricornio y Cáncer son la estructura (huesos) clánica (de José) que es raíz de esta historia.

Es por eso que el salir del útero psicológico no puede conllevar la eliminación de la conciencia de pertenencia. No debo ser único, porque ser único implicaría escindirme no solo del clan (Cáncer) sino de mi propia capacidad creadora (Aries) de mis valores (Tauro) de mi lengua (Géminis) y de todas esas instancias previas a Cáncer que son justamente la base y el sustento de mi existir.

En Leo no debo buscar ser único sino singular, particular, aportar ese brillo (Leo) que estoy llamado a aportar ¿a mí mismo? no, sino al contexto del que he salido y al que voy. Siempre soy (Leo) parte (Virgo) de una historia (Tauro) conservada (Cáncer) en una comunidad (Capricornio) y transmitida (Tauro) en un código (Géminis) del que no me puedo escindir sino a costa de negarme a mí mismo.

El momento del parto.

El faraón permite la salida del pueblo y su liberación, (la madre se dispone a parir) y aquello ocurre de noche (Cáncer):

“La nube era tenebrosa y transcurrió la noche sin que pudieran trabar contacto unos con otros en toda la noche.” Éxodo 14, 20

El momento del parto de la esclavitud a la libertad ocurre de noche:

“Moisés extendió su mano sobre el mar, y Yahveh hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del Este que secó el mar, y se dividieron las aguas.” Éxodo 14, 21

Este relato épico del éxodo del pueblo de Israel tiene todas las notas de una hazaña nacional y su poética es más que extraordinaria. Tiene todas las notas de un parto natural en el que luego de las contracciones e incomodidades previas el niño (Leo) se dispone a nacer.

Ocurre de noche, y sabemos que el agua, la noche y el paso de un estado a otro corresponden a Cáncer. Es muy figurativo el cuadro de la apertura de las aguas:

“Mas los israelitas pasaron a pie enjuto por en medio del mar, mientras las aguas hacían muralla a derecha e izquierda.” Éxodo 14, 29

El momento culminante es el post-parto. Una vez que la criatura sale de las aguas uterinas de Cáncer atisba a actuar desde Leo, por eso no es extraño que ni bien obtuvieron esa victoria (Leo) se pongan a cantar (Leo) las glorias (Leo) de un pueblo recién nacido.[1][23]

De lo que se dice el ser siempre un hijo siempre hijo de.

El útero materno es el primer útero (sin contar el gran útero cósmico y desconocido pero supuesto de Piscis) del que salimos. Sin embargo estamos siempre en situación de parirnos a nosotros mismos saliendo de aquellos estados de comodidad en que nos encontramos, siempre en situación de éxodo hacia nuestra realización.[1][24]

La travesía de Israel por el desierto es una representación de este proceso interno del éxodo continuo de Cáncer a Capricornio. Una vez nacidos nos volvemos a formar nuevos úteros psicológicos que es lo mismo que decir “nuevos estados similares al primigenio en el que nadábamos seguros en la comodidad y calidez del vientre materno”.

Dice Sigmund Freud a este respecto:

“Un segundo estímulo para que el yo se desprenda de la masa sensorial, esto es, para la aceptación de un «afuera», de un mundo exterior, lo dan las frecuentes, múltiples e inevitables sensaciones de dolor y displacer que el aún omnipotente principio del placer induce a abolir y a evitar. Surge así la tendencia a disociar del yo cuanto pueda convertirse en fuente de displacer, a expulsarlo de sí, a formar un yo puramente hedónico, un yo placiente, enfrentado con un no-yo, con un «afuera» ajeno y amenazante. Los límites de este primitivo yo placiente no pueden escapar a reajustes ulteriores impuestos por la experiencia. Gran parte de lo que no se quisiera abandonar por su carácter placentero no pertenece, sin embargo, al yo, sino a los objetos” Sigmund Freud, “El malestar en la cultura” Ensayo CLVIII, Obras Completas, Ediciones Orbis S.A, Vol.19, Hispamérica Ediciones Argentina S.A

La tentación de volver al estado primitivo y condicionante, cómodo y cálido de Cáncer es reflejada en los siguientes pasajes del mito:

“Y dijeron a Moisés: «¿Acaso no había sepulturas en Egipto para que nos hayas traído a morir en el desierto? ¿Qué has hecho con nosotros sacándonos de Egipto? ¿No te dijimos claramente en Egipto: Déjanos en paz, queremos servir a los egipcios? Porque mejor nos es servir a los egipcios que morir en el desierto.»” Éxodo 14, 11-12

La expresión “a morir en el desierto”denota la sensación de profundo terror ante lo que se desconoce.[i][25]La salida de Cáncer sin la introyección de Cáncer, es decir, la salida del útero psicológico sin la verdadera introyección de las propias cualidades maternas puede derivar en los reclamos comunes a aquellos que consideramos nuestros nuevos protectores, proveedores de bienestar y seguridad. Ese es el fenómeno de la proyección psicológica. Es común que alguien se vaya de su casa y corte los lazos primarios que lo ataban a su familia de origen, pero luego sucede que la pareja o el amigo o el jefe deben “hacerse cargo” del tal aquel, que en caso de fallas se someterán a los reclamos del “exiliado”: “me hiciste ir de casa para matarme de hambre, o de aburrimiento, o de soledad” etc., etc.

“Toda la comunidad de los israelitas empezó a murmurar contra Moisés y Aarón en el desierto. Los israelitas les decían: «¡Ojalá hubiéramos muerto a manos de Yahveh en la tierra de Egipto cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta hartarnos! Vosotros nos habéis traído a este desierto para matar de hambre a toda esta asamblea.»” Éxodo 16, 2-3

“Pero el pueblo, torturado por la sed, siguió murmurando contra Moisés: «¿Nos has hecho salir de Egipto para hacerme morir de sed, a mí, a mis hijos y a mis ganados?»” Éxodo 17, 3

Este cuadro nos relata con exactitud la problemática esencial del “mamífero astuto” que es justamente su “mamar”. Todo aquello que era Cáncer, lo nutritivo y lo seguro, se ha esfumado. Se extraña el mantel puesto en la mesa que se nos ofrecía aún a costa de vivir en un estado limitante de nuestra propia realización. Entonces el “exiliado” se refugia en la nostalgia (Cáncer primario) de los ajos y los puerros.

Cuando llegamos a destino.

Para que se de Capricornio, para que la comunidad tenga lugar como eso, como comunidad, estado al que se dirigían luego de salir del territorio canceriano de Egipto, hubo primero de elaborar un código legislativo, es decir, de pasar por Sagitario. Porque salir de Cáncer no es un salto desde la Fase 4 (Cáncer) hasta la 10 (Capricornio) sino que el recorrido diacrónico de Fase en Fase es inevitable. Por eso decimos que antes de ingresar a la Fase 10, a Capricornio, tuvieron que pasar desde la 4 (Cáncer) a la 5 (Leo) a la 6 (Virgo), a la 7 (Libra), a la 8 (Escorpio) a la 9 (Sagitario), y finalmente a la décima, que es Capricornio. En este artículo no hemos desarrollado las Fases intermedias porque nos centramos en la dinámica Cáncer-Capricornio, pero damos por hecho las Fases intermedias.

La Fase sagitariana es aquella en la que se elaboran las leyes. Es en esta Fase en la que pasamos de ser meros clanes a formar parte de algo más grande aún. Moisés oficia de maestro (Sagitario) y conductor político (Sagitario). El pueblo tiene un ideal, un fin, ese fin al que los llama “el cielo” se encarna aspirativamente en la legislación (Sagitario), se hace flecha, una flecha que tiene dirección. La ley es un ethos del pueblo. La elaboración de los Diez Mandamientos no es arbitraria sino que era de uso común en la legislación de aquellos tiempos y conserva su estructura.[1][26]

No es necesario enumerar ya a esta altura la instancia de la emisión de las leyes aunque nos veamos tentados a desarrollar las diapositivas de un Moisés-conductor elevando los brazos ayudado por sus compatriotas, o siendo aconsejado por su suegro Jetró, el sacerdote de Madián para que no impartiese justicia él solo sino que comparta esa tarea con hombres capacitados.

Lo único que cabe señalar es el destino, la llegada a la “montaña del destino” que no fue el puerto de llegada sino el comienzo simbólico de la identidad comunitaria. Yavé les había prometido que si eran fieles a la Alianza, al Pacto, serían un “Pueblo escogido”:

“si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza”… (Éxodo 19, 5), “seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.” (Éxodo 19, 6).

No nos explayaremos en el relato del Sinaí-Horeb. Ya llegamos a Capricornio, al lugar donde lo clánico (a la salida de Egipto Israel no era en sí un pueblo sino un conglomerado de varios clanes que se unió a otros que vivían fuera de Egipto) deja lugar a lo comunitario, y aquellos que subsistían en Cáncer, (ya sea por vivir en el fértil Egipto, ya sea por mantenerse en el nivel clánico fuera de él), han tomado las riendas de su destino. Emprendieron la marcha a la montaña de Capricornio, elaboraron las leyes que regularían la convivencia de las distintas facciones sociales (adoradores de Elohím, adoradores de Yavé, adoradores de El-Shadday, adoradores de Atón, circuncisos e incircuncisos, adoradores de “El”, expatriados de Egipto y nómades del desierto, etc., etc.) y acordarían una ley y un culto, una identidad y un nombre para la nueva nación asumida como tal.

Pablo Daniel Salinas.



[1][1] El zodíaco representa los ciclos de toda vida, y todo lo vivo es cíclico. La rueda zodiacal, por ser un círculo cuenta con 360° que pueden dividirse en doce segmentos de 30° cada uno. El primer segmento es Aries, el segundo Tauro, etc.

Si decimos que toda vida comienza en el grado cero (Aries), y que ese comienzo es lo nuevo que ingresa a la existencia, entonces eso nuevo (Aries, 1° Fase) viene de la Fase anterior, la Fase 12, Piscis. Es desde ahí que afirmamos que Piscis es el caldo cósmico común a todos, porque todos venimos de esa pre-existencia difusa y desconocida.

Pero ese nacimiento de lo nuevo no sale de la nada. La vida no sale de la no-vida. Es un ser ya existente (la madre) el que nos trae a la existencia. Esa madre, ese vientre, está representado por Cáncer, la cuarta Fase.

Venimos de Piscis (el caldo universal) al vientre materno (Cáncer) para iniciar nuestra existencia (Aries). Esta aclaración vale para la afirmación de que el deseo de volver al vientre materno (Cáncer) es en realidad un deseo de volver a la existencia difusa, al Todo representado por Piscis.

El diagrama podría resumirse como Piscis-Cáncer- Aries.

[1][2] Para un mejor abordaje de esta idea consultar hacerse humano”, Dreifuss Alfredo, Bosia Jorge, Editorial Trenkehué, Buenos Aires 2007

[1][3] Cf. Sigmund Freud, “El malestar en la cultura”Ensayo CLVIII, Obras Completas, Ediciones Orbis S.A, Vol.19, Hispamérica Ediciones Argentina S.A

[1][4] Génesis 41,54

[1][5] Génesis 42,1-2

[1][6] Génesis 42, 9

[1][7] íbid

[1][8] Génesis 42, 13

[1][9] Traducción Reina-Valera 1960

[1][10] La primera suerte recayó sobre el asafita José; la segunda sobre Guedalías con sus hermanos e hijos, doce; la tercera, sobre Zakkur, sus hijos y hermanos, doce; la cuarta sobre Yisrí, sus hijos y hermanos, doce; la quinta sobre Netanías, sus hijos y hermanos, doce; la sexta sobre Buqquiyías, sus hijos y hermanos, doce; la séptima sobre Yesarela, sus hijos y hermanos, doce; la octava sobre Isaías, sus hijos y hermanos, doce; la novena sobre Mattanías, sus hijos y hermanos, doce; la décima sobre Simí, sus hijos y hermanos, doce; la once sobre Azarel, sus hijos y hermanos, doce; la doce sobre Jasabías, sus hijos y hermanos, doce; la trece, sobre Subael, sus hijos y hermanos, docela catorce, sobre Mattitías, sus hijos y hermanos, doce; la quince, sobre Yeremot, sus hijos y hermanos, doce; la dieciséis, sobre Jananías, sus hijos y hermanos, doce; la diecisiete, sobre Yosbecasa, sus hijos y hermanos, doce; la dieciocho, sobre Jananí, sus hijos y hermanos, doce; la diecinueve, sobre Mallotí, sus hijos y hermanos, doce; la veinte, sobre Eliyatá, sus hijos y hermanos, doce; la veintiuna, sobre Hotir, sus hijos y hermanos, doce; la veintidós, sobre Guiddaltí, sus hijos y hermanos, doce; la veintitrés, sobre Majaziot, sus hijos y hermanos, doce; la veinticuatro, sobre Romamti Ezer, sus hijos y hermanos, doce. 1ª Crónicas 25, 9-31 Lo curioso del caso es que el número doce para los grupos de personas que se formaron de cada familia no fue intencional sino que echaron suertes para dividir los turnos y “casualmente” en cada tirada Dios hacía salir el número doce. ¿Por qué Dios tendría ese empeño con este número?

[1][11] En Génesis 49 las asignaciones simbólicas de Jacob a sus hijos: ¿Aries?: “Rubén, tú eres mi primogénito, mi fortaleza, y el principio de mi vigor; Principalen dignidad, principal en poder. Impetuoso como las aguas, no serás el principal, Por cuanto subiste al lecho de tu padre; Entonces te envileciste, subiendo a mi estrado.” ¿Tauro?:“Isacar, asno fuerte Que se recuesta entre los apriscos; Y vio que el descanso era bueno, y que la tierra era deleitosa; Y bajó su hombro para llevar, Y sirvió en tributo.”¿Géminis?: “Simeón y Leví son hermanos (¿Hacía falta aclarar que “son hermanos” siendo que los doce son obviamente hermanos?); Armas de iniquidad sus armas. En su consejo no entre mi alma, Ni mi espíritu se junte en su compañía. Porque en su furor mataron hombres, Y en su temeridad desjarretaron toros. Maldito su furor, que fue fiero; Y su ira, que fue dura. Yo los apartaré en Jacob, Y los esparciréen Israel.” ¿Cáncer?: “Gad, ejército lo acometerá; Mas él acometerá al fin.” ¿Leo?: “Judá, te alabarán tus hermanos; Tu mano en la cerviz de tus enemigos; Los hijos de tu padre se inclinarán a ti. Cachorro de león, Judá; De la presa subiste, hijo mío. Se encorvó, se echó como león, Así como león viejo: ¿quién lo despertará? No será quitado el cetro de Judá, Ni el legislador de entre sus pies, Hasta que venga Siloh; Y a él se congregarán los pueblos. Atando a la vid su pollino, Y a la cepa el hijo de su asna, Lavó en el vino su vestido, Y en la sangre de uvas su manto. Sus ojos, rojos del vino, Y sus dientes blancos de leche.” ¿Virgo?: “El pan de Aser será substancioso, Y él dará deleites al rey.”(recordemos que a Virgo se la representaba con una espiga de trigo) ¿Libra?: “Neftalí, cierva suelta, Que pronunciará dichos hermosos.”¿Escorpio?: “Dan juzgará a su pueblo, Como una de las tribus de Israel. Será Dan serpientejunto al camino, Víbora junto a la senda, Que muerde los talones del caballo(Escorpio “muerde los talones” de Sagitario, el centauro mitad caballo mitad hombre), Y hace caer hacia atrás al jinete. Tu salvación esperé, oh Jehová.” ¿Sagitario?: “Rama fructífera es José, Rama fructífera junto a una fuente, Cuyos vástagos se extienden sobre el muro. Le causaron amargura, Le asaetearon, Y le aborrecieron los arqueros; Mas su arco se mantuvo poderoso, Y los brazos de sus manos se fortalecieron Por las manos del Fuerte de Jacob (Por el nombre del Pastor, la Roca de Israel), Por el Dios de tu padre, el cual te ayudará, Por el Dios Omnipotente, el cual te bendecirá Con bendiciones de los cielos de arriba, Con bendiciones del abismo que está abajo, Con bendiciones de los pechos y del vientre. Las bendiciones de tu padre Fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores; Hasta el término de los collados eternos Serán sobre la cabeza de José, Y sobre la frente del que fue apartado de entre sus hermanos.” ¿Capricornio?: No encontré una alusión a Capricornio en las asignaciones simbólicas de Jacob, pero recordé que Jacob es el padre, por o que nada costaría suponer que Jacob agrupó a dos hermanos (Simeón y Leví) en el signo de Géminis (Los Gemelos) para incluirse él en esta rueda zodiacal cumpliendo el rol que le corresponde, el de Padre-Carpicornio. ¿Acuario?: “Benjamín es lobo arrebatador; A la mañana comerá la presa, Y a la tarde repartirá los despojos.” ¿Piscis?: “Zabulón en puertos de mar habitará; Será para puerto de naves, Y su límite hasta Sidón.”

[ii][12] Cf. Henry f. Meyers, “Mitología Egipcia”, Andrómeda Ediciones, 2004, páginas 52 y 53

[1][13] Pepe Rodríguez, Dios nació mujer, Litografía Roses, España, diciembre del 2000, pág 147

[1][14] Éxodo 1, 10

[1][15] Éxodo 2,12

[1][16] “La naturaleza de las mismas crea muchos problemas de interpretación, y desde luego es interesante que — excepto la muerte de los primogénitos — encuentran paralelo en determinados fenómenos naturales que tienen lugar en la tierra de Egipto aún hoy día.” - Biblia Comentada de Nácar-Colunga, Cordero, Arnaldich, de Tuya, Turrado y Etchevarne-

“Es obvio que las plagas están relacionadas con fenómenos naturales que tienen lugar en Egipto entre julio y abril, ya sea regularmente cada año, ya esporádicamente a grandes intervalos...” - Biblia Comentada de Nácar-Colunga, Cordero, Arnaldich, de Tuya, Turrado y Etchevarne-

[1][17] En la Biblia Comentada de Nácar-Colunga, Cordero, Arnaldich, de Tuya, Turrado y Etchevarne se cataloga a Moisés y a su compañero como “taumaturgos”: “Probablemente es una frase redaccional de un escriba que pretende aclarar las narraciones con apostillas sintéticas, de forma que quede evidente el cumplimiento de los mandatos de Dios a los dos taumaturgos.” Taumaturgo: taumaturgo,Sinónimos: mago, adivino, hechicero, milagrero.© Espasa Calpe, S.A. /taumaturgo, ga m. y f. Mago, persona capaz de realizar milagros o hechos prodigiosos: Morgana es una de las más conocidas taumaturgas. © Espasa Calpe, S.A.

“Esta es la razón de que se use una “vara” en la producción de las plagas, pues todo mago egipcio tenía su varita mágica”

[1][18] Este juego competitivo entre ilusionistas está muy bien retratado en la película de Disney “El príncipe de Egipto” cuando llegado el momento del enfrentamiento entre el mago Moisés (que había sido criado en Egipto pudiendo aprender las artes mágicas) y los magos de Faraón comienza una cortina musical que repite una y otra vez: “a las grandes ligas vas”, resaltando el carácter de competencia entre ilusionistas.

[1][19] “En concreto, la edad de Moisés es dividida en tres períodos: cuarenta años en la corte egipcia, cuarenta años en el desierto de Madián con su suegro Jetro y cuarenta después de la liberación de los hebreos de la

esclavitud egipcia” - Biblia Comentada de Nácar-Colunga, Cordero, Arnaldich, de Tuya, Turrado y Etchevarne-

[1][20] Los “prodigios” atribuidos a Moisés de aquí en adelante forman parte del lenguaje hiperbólico del narrador. De hecho estos fenómenos climáticos son comunes hasta el día de hoy en Egipto. Lo que ocurre es que la propia tradición del pueblo con todos sus componentes folclóricos tomó como un signo divino a su favor todo aquello que acaece de desdichado a Egipto.

[1][21] Esta peste que era común que acaeciese en aquellas tierras se atribuía a un ángel exterminador del que había que guarecerse con ciertos ritos y fórmulas. Ahora la tradición israelita la atribuye al mismo Yavé, que mata a los primogénitos egipcios como señal a su favor.

[1][22] “Lo«Nuevo» en el alma individual es la recombinación variada hasta el infinito de los ancestrales componentes, cuerpo y alma tienen por ello un carácter eminentemente histórico y no hallan en lo nuevo, en lo recién nacido la adecuada morada, es decir, los rasgos ancestrales se encuentran en el propio hogar sólo en parte. Nosotros no hemos terminado todavía con el Medioevo, la antigüedad y el primitivismo tal como nuestra psique exige. En lugar de ello somos lanzados a la catarata del progreso que cuanto más nos impulsa con más salvaje ímpetu hacia el futuro, tanto más nos arranca de nuestras raíces. Pero una vez derribado lo antiguo, generalmente queda también destruido y ya no es posible detenerse en absoluto. Pero es precisamente esta pérdida de vinculación, este desarraigo, lo que provoca una especie de «insatisfacción de la cultura» y una prisa tal que se vive más del futuro y de sus promesas quiméricas de una era dorada, que en el presente, en el cual todo nuestro trasfondo his-tórico-evolutivo ni

siquiera se ha alcanzado todavía.” Carl Gustav Jung, Recuerdos sueños pensamientos, Ed. Seix Barral S.A, 1961

[1][23] “Entonces Moisés y los israelitas cantaroneste cántico a Yahveh. Dijeron: «Canto a Yahveh pues se cubrió de gloria arrojando en el mar caballo y carro. Mi fortaleza y mi canción es Yah. El es mi salvación. El, mi Dios, yo le glorifico, el Dios de mi padre, a quien exalto. ¡Un guerrero Yahveh, Yahveh es su nombre! Los carros de Faraón y sus soldados precipitó en el mar. La flor de sus guerreros tragó el mar de Suf; cubriólos el abismo, hasta el fondo cayeron como piedra. Tu diestra, Yahveh, relumbra por su fuerza; tu diestra, Yahveh, aplasta al enemigo. En tu gloria inmensa derribas tus contrarios, desatas tu furor y los devora como paja. Al soplo de tu ira se apiñaron las aguas, se irguieron las olas como un dique, los abismos cuajaron en el corazón del mar. Dijo el enemigo: «Marcharé a su alcance, repartiré despojos, se saciará mi alma, sacaré mi espada y los aniquilará mi mano.» Mandaste tu soplo, cubriólos el mar; se hundieron como plomo en las temibles aguas. ¿Quién como tú, Yahveh, entre los dioses? ¿Quién como tú, glorioso en santidad, terrible en prodigios, autor de maravillas? Tendiste tu diestra y los tragó la tierra. Guiaste en tu bondad al pueblo rescatado. Tu poder los condujo a tu santa morada. Oyéronlo los pueblos, se turbaron, dolor como de parto en Filistea. Los príncipes de Edom se estremecieron, se angustiaron los jefes de Moab y todas las gentes de Canaán temblaron. Pavor y espanto cayó sobre ellos. La fuerza de tu brazo los hizo enmudecer como una piedra, hasta que pasó tu pueblo, oh Yahveh, hasta pasar el pueblo que compraste. Tú le llevas y le plantas en el monte de tu herencia, hasta el lugar que tú te has preparado para tu sede, ¡oh Yahveh! Al santuario, Adonay, que tus manos prepararon. ¡Yahveh reinará por siempre jamás!» Porque cuando los caballos de Faraón y los carros con sus guerreros entraron en el mar, Yahveh hizo que las aguas del mar volvieran sobre ellos, mientras que los israelitas pasaron a pie enjuto por medio del mar. María, la profetisa, hermana de Aarón tomó en sus manos un tímpanoy todas la mujeres la seguían con tímpanos y danzando en coro. Y María les entonaba el estribillo: «Cantad a Yahveh pues se cubrió de gloria. arrojando en el mar caballo y carro.»” Éxodo 15, 1-21

[1][24] “…el Espíritu Santo se infunde en los apóstoles y les convierte en hijos de Dios, y no sólo a ellos, sino a todos los demás que por medio de ellos y después de ellos sintieron la filiatio,la obediencia filial a Dios, y también participaron de la certeza, de modo que ya no eran animalia autóctonos brotados de la tierra, sino, como nacidos por segunda vez, se enraizaron en la divinidad misma. Su vida visible, corporal, era de esta tierra; su hombre interior invisibletenía su origen y su futuro en la imagen primitiva de la totalidad, en el Padre eterno, tal como explica el mito de la historia sagrada cristiana.” Carl Gustav Jung, Recuerdos sueños pensamientos, Ed. Seix Barral S.A, 1961

[1][26]“Importa señalar que los pactos internacionales de soberanía revestían entonces una forma orgánica que reaparece en las alianzas bíblicas. No se trata de una mera formulación literaria. Ésta, más bien, refleja una ideología muy clara sobre el papel de salvadordesempeñado por el soberano. Era la función esencial del rey en el Oriente antiguo. Los pactos de soberanía suponen esa cualidad real tanto en el pasado como en el futuro. Ahora bien, los hebreos utilizaron felizmente ese lenguaje jurídico para expresar sus relaciones con el Dios Salvador del éxodo. Yavé hace una Alianza con Israel después de haber salvado, y promete su protección para siempre. La formación de esos pactos, hechos entre dos figuras desiguales, consta de varios elementos típicos.” J. Severino Croatto, Historia de la Salvación, Ed. San Pablo, 1995, Chile.

 



[i][25] “Los conductores ayudan a los pueblos a transitar el desierto, como hizo Moisés, según el mito hebreo. Y “desierto” no hace referencia a un lugar en el que sabemos que no hay nada, sino a un lugar en el que no sabemos qué hay.hacerse humano, Dreifuss Alfredo, Bosia Jorge, Editorial Trenkehué, Buenos Aires 2007, pág. 171