viernes, 18 de noviembre de 2011

Encíclica sobre Libra- PETAURISTES SIMULATUR-



Aló, ¿cómo vais? Parece que no tan mal, ya que tenéis tiempo para leerme, cosa que a la gente que le va verdaderamente mal, no le pasa.




Salí a caminar esta madrugada y ví unos cuantitos planetas en Libra, sí, en el bello armonioso sedoso signo de libra. Oh! Qué armonía! Oh! ¡mirad! Son esos delicados colores y formas, esas flores vivas y esos tonos pastel, esos aromas suaves y esas cortinas, yaquel parque, y ese vestido, y aquel rostro… si, dulzura, paz, armonía soñada… felicidad. ¿he dicho felicidad? Sí, lo he dicho obnuvilado por el perfume de la fantasía.




Librianos, no os hagáis los librianos porque también vosotros os tiráis pedos. Sí. A veces tenéis hongos en los pies, caries en los dientes o en el cerebro.




No os hagáis los bellos, ni los pacificadores, porque en esta misma semana habéis pensado en matar a más de uno. Que lo neguéis es otra cosa, que lo neguéis no quiere decir que no lo hayáis sentido. No disfracéis la verdad cruda, dejadla desnuda a la verdad que no le apetece a gusto de los asesores de vestuario librianos que gustan disfrazar las cosas para que todo ecaje armoniosamente con el resto del paisaje.




Hipócritas. No os lo digo en un tono enojado. No os digo “hipócritas” como Jesús a los fariseos, sino que os lo digo con una sonrisa, os lo digo como un halago. Debo halagaros en esto porque sois unos hipócritas profesionales. ¿No veis que las cosas se pudren? Podéis visitar los cementerios por la mañana temprano, a la hora del lavatorio de los huesos… allí no encontraréis nada feliz. Porque Libra es el signo que todo lo comercia, todo lo negocia, hasta la dignidad, hasta la verdad, hasta la voluntad, hasta la inteligencia.




Habéis disfrazado vuestras relaciones. No habéis producido relaciones nuevas, no habéis cortado las viejas, no habéis hecho lo que debíais o queríais hacer, o sí lo habéis hecho pero subrepticiamente. Habéis dicho sí cuando pensábais no. Habéis redecorado la habitación en vez de decir “aquí huele a humedad, aquí huele a podrido, hay que demolerlo todo”. No lo habéis hecho. Pensasteis que cambiando el cortinado se tapaba la mugre existencial. Supusisteis que colgando el cuadro exquisito y caro de Monet eliminábais la humedad en la pared. Todo vuestro mundo de perfecciones es un ataúd putrefacto decorado con ribetes de disney, torta de quince, ramillete de novia, porque cada acurdo, cada conciliación es para vosotros un narcótico que os infunde sensación de paz.




Todas vuestras felicidades frustradas, vuestros amores, vuestras reconciliaciones, vuestras camaraderías, filigranas del absurdo.




Pero no os culpéis. Libra es justamente el momento en que todas las cosas recobran el punto de equilibrio. Como cuando éramos niños y trepábamos el muro, y no nos caíamos, o caíamos y nos fracturábamos, o caíamos en un macizo de pasto, pero el hecho es que caíamos, porque no podíamos mantener el equilibrio para siempre, no podíamos ver las cosas desde arriba siempre, no podíamos jugar siempre, ni mantener los colores ni la juventud, porque todo pasa, y esas felicidades eran fugaces y lo siguen siendo. Vosotros sabéis que son fugaces. Vosotros lo presentís y os hacéis los retrasados fingiendo que la felicidad es una meta que alcanzaremos y que será permanente. Os gusta engañaros. Terminó la hora de jugar, terminó la hora del equilibrio. La vida en constante movimiento es una balanza que oscila sube y baja y en muy pocos momentos y por muy pocos instantes el fiel encuentra en un punto a los dos platos. Es fugaz, es un momento, no lo retengáis, no lo busquéis, llega solo, se va solo.




Libra es esa parte de nosotros que no puede decir no, o que no puede decir sí, cuando lo siente. Libra es esa parte de nosotros que se deja pasar por encima solamente por mantener la paz. Libra es esa parte nuestra que busca la felicidad.




Yo vi una película que se llama “equilibrium”. Os la recomiendo. Os la recomiendo para entender a Libra. Allí se busca lo que se busca a costa de todo lo demás. Obviamente la película es una exageración… pero os la recomiendo. Allí hasta aparece el signo de Libra, el omega, el fin.






Ahora me despido diciéndoos que paréis la mano. Os invito a romper el equilibrio, a no buscarlo, a dejar que la cosa suceda cuando suceda y nada más.






Os Saluda El Menos Indicado.

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